Por Ramón Flores el 29-Jun-2007 | Espectacular repaso el administrado anoche por Paraguay a Colombia en la tercera jornada de la Copa América. La selección guaraní, que paradójicamente (y no sin motivo) es considerada el paradigma del juego defensivo en el continente americano, sacó el rodillo y, en una sensacional segunda parte y con una interpretación modélica del contragolpe, acabó arrollando al conjunto cafetero. Mucho tiene que mejorar la selección amarilla si quiere pasar de fase en el que quizá es el grupo más duro del torneo.
Los primeros veinte minutos disputados anoche en Maracaibo han sido quizá los peores en lo que llevamos visto de Copa América. Más allá del tanteo inicial, ninguno de los dos equipos pisaba el área rival y el partido era un recital de imprecisiones. Paraguay no quería el balón y los mediocentros colombianos se mostraban tan irrelevantes como lo serían durante todo el partido. Era el tipo de encuentro que sólo se arregla si un chispazo aislado cambia la decoración.
Y ocurrió, por partida doble. Mediada la primera, una buena jugada por la derecha de Ferreira?el mejor y más bullicioso de los colombianos- acababa en un ingenuo derribo del central Julio Cáceres, que había salido a hacer la cobertura. El consiguiente penalty fue lanzado de modo lamentable por Domínguez, y Villar atajó sin problemas. Pocos segundos después, Santa Cruz desnudaba por primera vez a la adelantadísima defensa colombiana, recogía un envío en profundidad y batía con suficiencia a Calero. A pesar del mérito indudable del delantero del Bayern, una parte de la responsabilidad corresponde al portero, que no leyó la jugada ni salió a buscar el balón. El resto del primer tiempo fue un ejercicio de impotencia de Colombia, que sólo pudo inquietar a la cerrada defensa paraguaya con un par de disparos lejanos de Perea y el mencionado Ferreira.
El partido se volcó definitivamente del lado guaraní antes de haber transcurrido un minuto de la reanudación. Otro balón en profundidad a Santa Cruz, y otra vez la suficiencia de Roque en el mano a mano, esta vez por debajo del arquero. Con el 2-0 en el marcador, Colombia intentó lanzarse al ataque, pero el medio del campo, lastrado por la incompetencia de Viáfara y la desaparición de Domínguez, se mostraba incapaz de crear juego. Muy mal también Rodallega arriba, sólo crearon peligro Perea, más activo en esta segunda parte, y Ferreira, que le dejó un balón de gol a Torres que éste tiró fuera.
Del otro lado, cada contragolpe rojiblanco olía a peligro. Así llegó el tercer gol, con una gran apertura a banda derecha, centro medido de Bonet y otra vez Roque que entró como un león para rematar de cabeza y cerrar su hat-trick. Con la distancia insalvable y diez minutos todavía por jugarse, Colombia bajó los brazos y Cabañas, salido del banco unos minutos antes, dejó su sello con dos tantos más y convirtió la derrota en ignominia.
En el otro partido del grupo Argentina batió a Estados Unidos por un 4-1 que, según cuentan las crónicas, fue engañoso. Marcaron pronto los norteamericanos de penalty, y Crespo neutralizó inmediatamente la ventaja. El encuentro no se decidió hasta mediada la segunda parte, y de nuevo fue el delantero del Inter el protagonista; Aimar y Tévez redondearían el resultado posteriormente.
Este grupo se reanuda el próximo lunes, con los partidos Argentina-Colombia y Paraguay-Estados Unidos.
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