SANTO DOMINGO/República Dominicana.- Pepín Corripio es un hombre parco cuando se trata de sus negocios, y lo es más cuando se le pide hablar de los medios de comunicación.
Sin embargo, un reciente libro recoge una amplia entrevista con el propietario de medios sobre cómo concibe el papel de sus periódicos, en la que reitera su teoría de que en el negocio de los medios es mejor ser segundo que primero.
La entrevista la hizo Rafael M. Klappenbach para el libro ?Diseño de la Noticia? que se publicó este año en inglés y español, en el que se recogen los modelos de periódicos en todo el mundo rediseñados y diseñados por Cases i Associats, la misma empresa que se responsabilizó del último rediseño del diario Hoy, del Grupo de Comunicaciones Corripio.
En la presentación de la entrevista se dice que Pepín Corripio, como emprendedor y visionario, ?es más famoso en la República Dominicana que el propio Colón?. Se cuenta que en sus tiempos mozos el hijo de Don Manuel Corripio dirigió un periódico escolar, pero que cuando tuvo en sus manos las riendas de los negocios familiares decidió crear el mayor y mejor grupo mediático del país.
Pepín Corripio es propietario de tres diarios y tres canales de televisión, ?y afirma que esto es sólo el principio??.
Corripio dice sentirse muy satisfecho del rediseño del diario Hoy, y afirma que tanto él como su familia serán más recordados en la posteridad por la labor de los medios que por cualquier otra empresa o por la fortuna que pueda acumular.
A continuación la entrevista a Pepín Corripio:
Me cuentan que le llaman Pepín porque cae bien a casi todos. ¿Qué pretende conseguir con publicar diarios, caer mal a alguien?
Es verdad. Es muy cierto eso de que tener medios de comunicación es tener potencialidad para generar problemas. Es incluso más si el propietario es una persona concreta y no una sociedad anónima. Cada vez que alguien se siente molesto o dolido por algo que publica el periódico se lo hacen saber. Pero cuando sale algo favorable nadie lo agradece, porque lo consideran merecido. No es ni lo uno ni lo otro, pero al dueño de un periódico siempre le toca la ladera agreste de la montaña.
Usted está considerado como un empresario de éxito. ¿Quién le manda buscar negocios tan poco rentables?
Hay una sinergia económica y a la vez una satisfacción intelectual o sentimental, porque considero que por mucho dinero que uno tenga, se sirve más al país y a la sociedad con medios de comunicación bien manejados. Además hay un interés de trascendencia: yo creo que el apellido de mi familia, y hasta mi propia persona, serán más recordados por esta labor que por cualquier otro negocio o por la fortuna que haya acumulado.
¿Cómo entró en el mercado de la prensa?
En 1973 participé en el accionario de un vespertino que ya no existe, La Noticia. El periódico lo sacaban adelante periodistas sin recursos económicos y, junto a otros socios, decidí ayudarles. El problema es que lo administraban los mismos periodistas y, como lo hacían de forma poco ¨práctica¨, finalmente cerró. En medio del fracaso de ese periódico se me presentó la oportunidad de comprar El Nacional, el vespertino preponderante en aquella época. El Nacional también estaba siendo administrado por periodistas y se encaminaba a correr la misma suerte que La Noticia. Estos periodistas? Dos años después fundé el matutino Hoy, en 1981; y ya más recientemente, en 2002, lancé el gratuito El Día.
Afirma que sus medios son independientes ¿Es eso posible con tantos negocios como tiene?
Lo que me ayuda a conseguirlo es que, primero mi padre y luego yo, ya competimos en el mundo de los negocios sin el apoyo de medios de comunicación. Si ahora cambiara, ser?ía subestimarme y subestimar a mis empresas a creer que los necesito como muletas para mis otros negocios. Además, éticamente lo considero incorrecto y yo quiero que el periódico sea respetado más allá de la vida de uno.
Ahora, siendo sinceros, ¿cree que un periodista escribiría con total libertad sobre sus negocios?
No, definitivamente no. Por más que yo diga verbalmente que pueden escribir, hay una sutil resistencia psicológica para no molestar a los dueños. Pero yo he intentado corregir esta situación cuando se ha presentado el caso. Es la única oportunidad que tengo para demostrar que quiero que mis medios sean independientes, y que soy una persona con principios.
¿Qué impulsó la renovación de Hoy?
Consideramos que nos estábamos quedando atrás en el atractivo cosmético, que es inevitable como primer paso de cualquier cambio mayor. Es como la atracción física de la persona. Junto con el rediseño hicimos una inversión muy fuerte para poner una nueva rotativa. La idea, que he transmitido a mis administradores y a los periodistas, es que hay que hacer el mejor periódico del país. Y me he comprometido a eliminar todos los argumentos de índole económica que pudieran justificar que ésto no es así. Ahora ya no tienen excusas, sólo queda la eficiencia personal, que es la única que no se puede comprar en el mercado.
Ahora va por la remodelación de los otros dos periódicos. ¿Son ya el principal grupo de prensa escrita del país?
Yo creo que sí. Aunque ni Hoy ni El Día sean todavía líderes en su mercado, como grupo somos los más ejemplares imprimimos, ya que tenemos tres cabeceras en tres ámbitos distintos.
La prensa gratuita de Santo Domingo tiene la particularidad de ser distribuida por suscripción domiciliaria. Toda una amenaza para los diarios de pago.
Para los diarios populares sí puede ser un problema, pero no creo que lo sea para los diarios de referencia, puesto que la calidad de los gratuitos no es tan alta. La prensa de referencia tiene su público, que no se queda satisfecho con el diario gratuito que les llega a casa.
Sobre la mesa tiene el nuevo diario Hoy. ¿Cómo lo siente?
Es una ventana, una bocanada de aire fresco para la prensa dominicana. Algo totalmente distinto, que atrae. Tiene como una llamarada que antes no tenía. Es vivaz, llamativo. Yo estoy muy contento, porque lo veo más dinámico, con mayor cantidad de contenido, pero con el mismo número de páginas. Su formato, además, se ha reducido ligeramente para hacerlo más manejable.
¿Y se perciben resultados positivos?
El aumento de las suscripciones demuestra que valió la pena. Tengo el convencimiento, al leer el periódico todos los días, que es el mejor del país. De todos modos sé que las subidas y las bajadas de los periódicos son lentas. Habrá que esperar a que la gente se deshabitúe del diario de la competencia y se habitúe al nuestro. Eso es un proceso largo y de esfuerzo mayor. El resultado final puede demorarse varios años.
¿Y tras la renovación de los tres diarios, cuál será el reto?
Mejorar hasta llegar a ser los líderes en cada mercado. Y cuando lo logremos, nos inventaremos un fantasma que diremos que es el líder e iremos tras él.
¿O sea que seguirán siendo segundos?
Sí, pero segundos tras un fantasma inventando. Porque el día que digamos que hemos alcanzado el éxito, significará que hemos comenzado a retroceder. O sea, que siempre iremos detrás de algo.