SANTO DOMINGO (R. Dominicana).- Advirtiendo de las inevitables consecuencias de la crisis mundial en la economía dominicana, Fernando Álvarez Bogaert urgió a los dominicanos a aunar voluntades en un esfuerzo que permita capear el temporal con los menos daños posible. En una carta dirigida al liderazgo nacional, Álvarez Bogaert enumera las fortalezas del país, pero también sus crónicas debilidades, instando a tomar las medidas urgentes que demanda la magnitud de la crisis internacional y de la propia crisis interna que data de tiempo atrás. Para el economista, quien fuera en dos ocasiones compañero de boleta de José Francisco Peña Gómez, luego de ser un alto dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) dirigido por Joaquín Balaguer, la República Dominicana cuenta, entre otras numerosas bondades, ?con la conciencia de cada dominicano comprometido con el país?. Pero también resalta Álvarez Bogaert las debilidades estructurales que actúan como potencial agente agravante de las consecuencias de la crisis que comenzara en los Estados Unidos y se extiende ya al mundo: ?un clientelismo político creciente; una burocracia que agota los recursos que producimos y restringe el ahorro, base fundamental para la creación de una economía vibrante; un sector productivo cuya competividad ha sido erosionada por una estructura de costos desbordados ?electricidad, combustible, transporte monopólico, un peso sobrevaluado que equivale a un impuesto a las exportaciones y a un subsidio a las importaciones (?) un desempleo cada vez más pronunciado y una educación, que en sentido amplio, no responde a los imperativos actuales.? A esto se unen una marginalidad social que afecta de manera particular a la juventud a la que induce, en proporción importante, a inconductas que bloquean su inserción en el sector productivo, y el peso de una inmigración haitiana puesto sobre los hombros del país por una comunidad internacional incumplidora de sus obligaciones con Haití. Álvarez Bogaert destaca igualmente la falta de cohesión de la dirigencia nacional respecto a la interpretación de los problemas y su desconocimiento de que lo bueno y lo malo ?le toca a cada sector y a cada dominicano y dominicana?. Consecuencia de lo anterior es la debilidad intrínseca de la clase política, que le impide tomar medidas oportunas y la hace proclive a dejar los problemas a la acción del tiempo, ?creyendo erróneamente que el tiempo los resolverá o los diluirá? ?Aún tenemos esta tierra generosa, sólo falta que sus hombres y mujeres entiendan la magnitud de la crisis mundial del momento y de la crisis interna que viene remontándose desde varios años. Sólo falta aunar voluntades y emprender las tareas, lo otro vendrá como consecuencia natural de esos esfuerzos. Nuestra nación sólo tiene un camino: ¡Actuar ahora, actuar sin demora!?, termina afirmando Álvarez Bogaert en su carta. http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=38034 |