La frase anterior la hemos escuchado como un consejo de nuestros padres, quizá también, como una frase motivadora que nos insta, a no desfallecer en el esfuerzo de lograr metas y desde hace una década, acuñada como parte de un jugoso negocio. Como se recordaran, hace diez años los areneros idearon un plan maquiavélico para hacerse con parte del dinero de las pensiones de los trabajadores salvadoreños, quizá no como un robo per se, sino que buscaron formas novedosas de administrarle los fondos al trabajador y de paso cobrarle, si, cobrar por algo que se venía realizando de forma gratuita hasta ese momento. Lo de gratuita tiene connotaciones obvias, como sabes, al ser administrados estos fondos de pensión por entidades públicas, el pago por la administración ya la habías erogado con tus impuestos ó si era administrada por entidades autónomas de carácter público, se destinaba una pequeña parte en la cotización para tal fin. Con lo anterior queda claro que el jamón estaba en la mesa y la ambición bestial que caracteriza a los areneros en la mente, estos mercantilistas de la derecha, entretejieron la madeja del cinismo, la inmoralidad, la promiscuidad, las prebendas y entumecidos por la más vulgar concupiscencia, se acostaron con algunas vedettes en la asamblea legislativa, no podía faltar en esta Ménage à trois la muy conocida pero siempre oculta y cambiante argolla criolla salvadoreña. Con lo anterior el tamal estaba avalado, era necesario darle vida y atar todos los cabos para que fuera creíble, al menos para las grandes mayorías. Los responsables de envolver el tamal fueron unos consultores chilenos, que ley chilena bajo el brazo se dedicaron a la complicada tarea que sigue: ?Donde diga Chile, pongan Guanacolandia?, el tamal estaba hecho y amarrado. En pocas palabras y de mano de la más canalla de las leguleyadas que han parido los areneros, se convirtió un beneficio laboral y de subsistencia del pueblo, en un jugoso y al mismo tiempo apestoso negocio para los oscuros de siempre. En la ecuación anterior, quedaron fuera un puñado de salvadoreños de la tercera edad, que a puro pulso y sudor se habían ganado el derecho a la subsistencia. Salvadoreños olivados por el régimen y que han venido desde esa época a la fecha mendingando a los areneros el incremento a ese derecho. Derecho que algunas veces no sobrepasa los $100 USD por mes. Si haces un poco de memoria, en los inicios de la ley SAP, las empresas administradoras de pensiones de la argolla criolla, pujaban por mostrarse ante nuestros ojos muy competitivas, encontrabas indicadores como: La AFP con la mejor rentabilidad y la AFP con el menor costo por administrar tu fondo, entre otras cosas más. Hoy en día los indicadores que mencionamos anteriormente no aparecen por ningún lado, disfrazan su ineficiencia con indicadores poco relevantes para el incremento de tu fondo. Crees que de algo te servirá que la AFP que ?administra? tu mísera cotización sea: La que más recauda, la que tiene mayor salario promedio, la que maneja la pensión promedio más alta, la que tiene más cotizantes y otra sarta de indicadores ?chavela?. Indicadores miserables maquillados de bonanza. Luego que cambiarón de mano las AFP y ya no forma parte de la argolla criolla, los areneros han retornado a poner los ojos en este fondo de pensión de los salvadoreños, y vía un fideicomiso ?chavela?, le han comenzado a meter el diente.
Quizá a la vuelta de un par de años, lo que recibirás como pensión será un papel como premio a tus esfuerzos, ojala sepas hacer origami.
Sería importante que los defensores a ultranza de las privatizaciones, pongan sus ojos en los indicadores de rentabilidad de estas administradoras de fondos de pensión entre otros. Este indicador es valiosos para medir el beneficio real de un proceso privatizador, hay que ser serios al hablar de indicadores, no podemos medir en base a "pepas al vuelo" o celulares.
P.S. Felicitamos al periodista chileno Castillo, por pelarle la cara a la kikona altamirano, en lo relativo al caso Zacarías.
Kvernicola el-salvador.blogspot.com
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