Por Borja Barba el 12-Aug-2007 | 
Arrancó la Premier League. Una Premier League apasionante como siempre y aderezada con la presencia de una verdadera armada de jugadores españoles que han logrado que la liga más apasionante del mundo cobre un interés añadido para el aficionado español. Tras la relativa sorpresa de la pasada edición en la que el Manchester United, renaciendo de sus propias cenizas, consiguió romper lo que se suponía sería una época de hegemonía del Chelsea de Mourinho y Abramovich, este año la competición se presenta como la gran oportunidad para los londinenses de demostrar que son capaces de recuperar su trono sin la vitola de ser ?el rival a batir? por el resto de equipos.
No obstante, el actual campeón (que ya se hizo hace una semana con la Community Shield) no se ha dormido en los laureles y ha sabido reforzar su plantilla con futbolistas que, además de ayudar a mantener el espléndido nivel de la pasada campaña, deberían aportar incluso un plus a un equipo ya de por sí de ensueño. No tardó el equipo de Sir Alex Ferguson en reforzarse, y poco tiempo después de terminada la pasada liga, los red devils sorprendieron con las contrataciones de Nani, Anderson y Owen Hargreaves en apenas unas horas (68 millones de ?uros entre los tres). La frescura del jovencísimo portugués Nani, quien ya diera buena muestra de su potencial en la pasada Liga de Campeones con el Sporting de Portugal, y la clase de un Anderson que aún debe explotar, pueden ayudar a Fergie a diseñar un centro del campo de clara vocación ofensiva. La experiencia del fichaje de Cristiano Ronaldo, quien no comenzó a dar lo mejor de sí hasta su llegada a Old Trafford, puede ser un buen precedente.
Además, la llegada del internacional inglés Hargreaves, un caramelo apetecido por Ferguson desde hace algunas campañas, ayudará a paliar el daño que pueda causar la cada vez menor importancia de Paul Scholes en el equipo, además de ofrecer una alternativa de garantías para Michael Carrick, sin duda una de las revelaciones de la pasada temporada. Pero si importantes habían sido los refuerzos adquiridos por el ManU hasta el momento, dos días antes del comienzo del campeonato, los mancunianos conseguían, tras todo un verano de tira y afloja, la contratación del argentino Carlos Tévez, quien por fin lograba la carta de libertad de su anterior club, West Ham United, y arriba al Teatro de los Sueños para formar un dúo ofensivo endiablado con Wayne Rooney. Si el año pasado desconfiaba, equivocándome, de la capacidad goleadora del equipo de Ferguson tras la marcha de Ruud van Nistelrooy, esta temporada el gol parece estar asegurado, y sólo la línea defensiva podría llegar a ser una fuente de problemas a lo largo del año, con una zaga titular más que aceptable, pero con unas alternativas en el banquillo ciertamente calamitosas.
Favorito número uno, el United deberá hacer frente, otro año más, a la competencia que le llegará desde Stamford Bridge por parte de un Chelsea que este verano ha variado algo el perfil habitual de sus fichajes. Emborrachado de súper figuras mundiales, este verano no ha habido ningún Drogba, ningún Shevchenko o ningún Ballack. Mourinho ha optado por recurrir a refuerzos de perfil medio-bajo, y a excepción de Florent Malouda, un zurdo de buena técnica y extraordinario ardor en el campo que se adapta muy bien a los gustos del técnico portugués, todos sus fichajes han sido a coste cero. Claudio Pizarro, Alex, Tal Ben Haim y Steve Sidwell responden a dos patrones de fichajes bien diferenciados. Mientras que los dos primeros, con amplia experiencia internacional en sus anteriores clubes (Bayern Múnich y PSV respectivamente) llegan con la vista puesta en una Liga de Campeones que se resiste ya demasiado tiempo, el israelí Ben Haim, un defensa polivalente llegado del Bolton para cubrir el hueco de Boulahrouz, y el inglés Sidwell, centrocampista proveniente del modesto Reading, ambos buenos jugadores de club, responden a una ?necesidad? de dar profundidad a su banquillo de cara a la competición doméstica.
No debería relajarse Mourinho. Tras un año en el que optaba a todo como gran favorito con la llegada de Shevchenko y Ballack y se tuvo que conformar con las migajas que dejaron sus principales rivales en Inglaterra y en Europa, el técnico de Setúbal podría estar ante su última gran oportunidad con el equipo de Fulham Road. Será clave un año más el papel de Didier Drogba, cerca de ser considerado como el mejor delantero del mundo, quien ha llegado a convertirse en el auténtico jugador clave de este Chelsea, por encima incluso de un Frank Lampard que poco a poco ve como va perdiendo protagonismo en el engranaje blue.
Tercero en discordia, el Liverpool de Rafa Benítez parece querer dejar de estar un escalón por debajo de United y Chelsea, y para ello ha sido el equipo que más se ha reforzado (y a mayor coste) este verano. Muy efectivo en Europa, pero algo inestable e irregular en la competición liguera, el técnico madrileño parece decidido a presentar un autentico favorito al título de la Premiership. Al final de la pasada temporada reclamó fichajes, y los propietarios del club dieron el visto bueno a los más de 70 millones de ?uros invertidos en reforzar el equipo. Con Fernando Torres y sus 36 millones como fichaje estrella del club, y probablemente del campeonato, los reds se han reforzado además con el veloz extremo del Ajax Ryan Babel, con el mediapunta ucraniano Andrej Voronin, el mediocentro brasileño Lucas Leiva y el extremo, ex-jugador del Racing de Santander, Yossi Benayoun, además del portero francés Charles Itandje. Muchas caras nuevas que, especialmente los tres primeros, van a contar con muchos minutos sobre el césped. De la capacidad de Benítez para encajar sus nuevas y flamantes piezas en el puzzle dependerá gran parte del éxito de la empresa de este Liverpool. Un Liverpool que volverá a estar comandado por la figura del capitán Steven Gerrard sobre el campo, que hace tiempo que ganó la batalla a Frank Lampard en el duelo particular que ambos mantenían como mejor centrocampista inglés del momento. Fundamental puede ser también la sociedad que deberían crear Xabi Alonso y Fernando Torres, con la visión de juego y la capacidad para dar pases en largo del primero y la velocidad y el desmarque del segundo. Ser, como mínimo, terceros, es una obligación, pero deberían aspirar a más.
Por su parte, el Arsenal de Arsène Wenger parece incapaz de poner freno a la sangría de jugadores en la que se han convertido los últimos veranos y parte claramente un peldaño por debajo. Con el exitoso equipo de principios de década completamente desmantelado tras las salidas de verdaderos emblemas como Dennis Bergkamp, Patrick Vieira, Robert Pirès, Sol Campbell, o más recientemente Thierry Henry y Freddie Ljunberg, el equipo ha quedado en manos de una buena hornada de jóvenes esculpidos por el sabio cincel de Wenger, pero con escasa experiencia en competición de máximo nivel. El cambio generacional está siendo duro, aunque aliviado sin duda por la presencia del técnico alsaciano y su política de dar minutos a jóvenes prometedores. Su endémica carencia de gol de las últimas temporadas, acrecentada tras la salida de Henry, podría ser resuelta con la llegada del croata de origen brasileño Eduardo Da Silva, que viene de hacer 34 goles en 32 partidos con el Dinamo de Zagreb en la liga croata. Él y un van Persie que no puede demorar más su explosión definitiva deberían ser los encargados de hacer goles para los gunners. Pero la mejor noticia para los londinenses es la continuidad de Cesc en el club. Tras el interés firme y real del Madrid por hacerse con los servicios del centrocampista de Arenys de Mar, la negativa de éste a abandonar a su padre futbolístico, Wenger, y su casi juramento de fidelidad al mismo, aportará el equilibrio necesario al equipo. Tras un año no demasiado brillante, el checo Thomas Rosicky, fichado el pasado verano como sustituto de Dennis Bergkamp, debe estar dispuesto para hacer frente a la responsabilidad que recae sobre su espalda, y confirmarse como el gran mediapunta que llevamos tiempo suponiendo que es. No deberá descuidarse el Arsenal si no quiere perder su sempiterno puesto en Liga de Campeones ante los pujantes equipos que acechan por detrás el cuarto puesto de la clasificación.
Y entre esos equipos debemos citar, un año más, al archirrival londinense de los gunners, el Tottenham Hotspur. Los de White Hart Lane esperan estar ante el año de su asalto definitivo a los puestos que dan derecho a jugar en la gran competición europea, tras haberse quedado a las puertas en las dos últimas temporadas. Para ello han realizado el mayor desembolso en la historia del club en lo que a fichajes se refiere, al hacerse con los servicios del delantero del descendido Charlton, Darren Bent, por 23 millones de ?uros, que deberá disputarse los dos puestos de la delantera según el esquema de Martin Jol, con Dimitar Berbatov (un primer año excelente el suyo) y el irlandés Robbie Keane, recientemente renovado. Además, llega al norte de Londres el prometedor lateral zurdo Gareth Bale, de sólo 18 años y ya internacional absoluto por Gales, por el que se han pagado 14 millones de ?uros al Southampton.
Por detrás no debemos dejar pasar de largo al renovadísimo Manchester City de Sven-Goran Eriksson, que tirando del talonario del indonesio Shinawatra, nuevo propietario del club, ha ido construyendo una plantilla como para que una buena clasificación a final de liga no sea considerada como una sorpresa. Además del ex-realista Javi Garrido, el delantero búlgaro Valeri Bojinov y su compatriota, ex-atlético, Martin Petrov, el italiano Rolando Bianchi (avalado por sus 18 goles con la Reggina el pasado año en Serie A) o el centrocampista brasileño Elano, son algunas de las incorporaciones que ha efectuado el segundo equipo de Manchester. Su condición de outsider podría ayudarle a dar la campanada y colarse entre los cuatro primeros, lo que sería considerado como una auténtica proeza.
En DDF| Los fichajes de la Premier League 2007-2008
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