Marta es una mujer que saber hablar con los perros, con los animales, que siempre amará a Battiato aunque él no llegue a saberlo, quizá porque nació con un trozo de su corazón italiano.
Mañana día 11 es la Presentación del libro ?Ocho islas y un invierno?, de Marta Navarro, en Los Portadores de Sueños, a las 20.30 h.
Un poemario escrito durante un viaje a Sicilia. No lo tengo todavía, lo miré ayer de refilón, pero aunque tuve que contenerme cuando ella no me veía, decidí esperar a mañana.
Siempre que leo sus letras siento que sus poemas son como miradas. Miradas de alguien que observa, que busca y sobre todo que no deja de buscarse. Alguien inquieto que no se conforma sólo con lo que tiene delante, y eso inevitablemente nos devuelve al lector una visión tan simbolista y bella como dura en ocasiones del día a día, de la realidad que nos rodea no sólo de frente, sino por los cuatro costados.
Enhorabuena Marta. Te lo mereces.
Regreso a Taormina
Regreso a Taormina,
a la intimidad de sus curvadas calles,
a su agitada respiración
de amante sorprendida,
y a esas acaloradas citas a ciegas
en el Wünderbar, tras largos vasos de martini,
con el sudor rubí en la cintura
y el deseo trenzado
sobre infiernos de seda.
Amo Sicilia,
amo ese aroma
a hierro candente que derramándose
por el valle prende los rastrojos del camino,
y aviva la lujuria del turista más gélido.
Mi cabello irlandés se enciende
hasta estallar en rizos febriles.
Cuando la montaña despierta,
deja un rastro de lava enfurecida
y sus venas abiertas nos muestran
un paisaje rebelde, extraño, enigmático.
Como una lengua en celo,
la isla gime pasiones y delirios.
Volcán de volcanes,
piedra tallada en noches sin máscaras.
Amo esas horas tórridas
en las que yo no soy yo,
y mi ausencia es locura a borbotones.
Poema de Marta Navarro García
Imagen de Taormina, el comienzo de esta historia...