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| Fabricio Gómez Mazara |
| Magíster en Finanzas y Economía Financiera en la Universidad de Chile. Diplomado en Economía de la Regulación de los Servicios Públicos y Defensa de la Competencia, de la Universidad Argentina de la Empresa ( UADE). |
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| clave@clavedigital.com |
En la última carta enviada al Fondo Monetario Internacional (FMI) con fines de iniciar un Acuerdo de Monitoreo, el equipo económico del gobierno afirmaba que la difícil situación que vive el país se debía al choque externo generado por el incremento de los precios internacionales de las materias primas ocurrido durante los tres primeros trimestres del pasado año.
A pesar de la situación descrita respecto del incremento de los precios internacionales del petróleo y los alimentos, el documento se contradice al señalar que la tasa de inflación anual fue de tan sólo un 4.52%. Según las autoridades, esta cifra es menor en un 50% a la alcanzada en el año 2007 y la más baja en los últimos siete años.
Como muestra de la contradicción, citamos un fragmento del cuarto párrafo de la carta que señala lo siguiente: "?la inflación anualizada se había acelerado en los primeros 8 meses del año, llegando a un máximo de 14.58 % en septiembre, asociada a los altos precios internacionales de los alimentos y los combustibles" . Si esto es cierto, ¿Cómo es posible reducir la inflación a 4.52% en sólo tres meses? Esto equivale a una deflación de un 69% en el último trimestre.
Pero sorprende especialmente lo publicado en la prensa nacional donde se afirma que el gobierno autorizará la importación de 45,783 toneladas métricas de diferentes productos, entre los que se incluyen carne bovina, pavo, grasa de cerdo, tocino, leche en polvo y líquida, queso, mantequilla y yogurt, entre otros alimentos básicos, con el fin de forzar una reducción en los precios de dichos artículos.
Al motivar la medida, el Secretario de Agricultura señaló que la caída en los precios del petróleo y las materias primas para la producción pecuaria no se han reflejado en el costo de los alimentos en República Dominicana como esperaban los consumidores. Atribuyó a la especulación las alzas que se registran de los principales productos de la canasta familiar en los centros de comercialización.
El Secretario de Industria y Comercio fue más lejos al afirmar que no es posible que los precios de los productos alimenticios y los fertilizantes estén tan altos como se comercializan en la actualidad, contrario a la reducción que experimenta el precio del petróleo en los mercados internacionales.
Entonces, alguien no está diciendo la verdad.
Porque si la inflación en el 2008 fue la más baja en los últimos siete años, para qué hay que autorizar la importación masiva de productos que componen la canasta familiar con el objetivo de forzar una reducción en sus precios. Esto es una muestra de la capacidad de manipulación de las estadísticas oficiales, ya que la afirmación del equipo económico y la de los secretarios de agricultura e industria y comercio son mutuamente excluyentes. Es decir, si ocurre una significa que no puede existir la otra.
Por otra parte, las autoridades pretenden ignorar el efecto de la crisis económica mundial sobre los flujos de capitales y la cuenta corriente de la balanza de pagos. Al analizar las variables externas, las autoridades muestran un infundado optimismo al afirmar que, a pesar de la recesión que experimentan las principales economías, se espera un aumento en la entrada de capitales suficientes para financiar el déficit esperado de la cuenta corriente.
En el sexto párrafo de la misiva, el equipo económico dice lo siguiente: "La cuenta corriente estará plenamente financiada, principalmente por los mayores desembolsos de préstamos multilaterales y bilaterales de aproximadamente US$1,400 millones, y a importantes montos de inversión extranjera directa"
Sin embargo, la ilusión duró muy poco. Como dice el refrán: Quien vive de ilusiones muere de desengaños.
En la Primera Revisión del Monitoreo Post- Programa con la República Dominicana , el Directorio del FMI no sólo redujo las expectativas de crecimiento económico de un 3% a un 1.8% del Producto Interno Bruto (PIB), sino que también puso en duda que la cuenta corriente de la balanza de pagos fuera financiada con recursos externos alentando a las autoridades a tener un control menos estricto del tipo de cambio.
En el penúltimo párrafo del informe, el Directorio del FMI plantea lo siguiente: "Ante la incertidumbre sustancial que rodea las perspectivas económicas mundiales, y en el caso de que no se materialice el financiamiento suficiente para la cuenta corriente, las importaciones necesitan contraerse y , en ese escenario, alentaron a las autoridades a considerar un control menos estricto del tipo de cambio, a fin de amortiguar potenciales shocks externos y facilitar la conducción de la política monetaria".
A pesar de esta recomendación, el gobierno autoriza la importación masiva de alimentos por lo que será necesario buscar una importante cantidad de divisas para adquirirlos. En este caso, lo que procede es poner en marcha un programa intensivo de apoyo a la producción nacional para reducir los precios y garantizar la seguridad alimentaria. Además, esta medida va en sentido contrario a las recomendaciones hechas por el organismo multilateral.
¿De dónde saldrán las divisas? De las reservas internacionales del Banco Central o mediante un aumento del endeudamiento externo. Ambas opciones implicarían una fuerte presión sobre el mercado cambiario, ya sea por la disminución de las reservas internacionales netas o por el aumento del déficit de la cuenta corriente en medio de una fuerte disminución de la oferta de divisas producto de la caída esperada en el turismo, las remesas y las zonas francas.
Curiosamente, al otro día de publicarse la Primera Revisión del Monitoreo Post-Programa, el Banco Central emitió un comunicado titulado: Aclaración Necesaria, donde señala que realiza el mismo con el interés de evitar interpretaciones incorrectas que puedan afectar las expectativas de los agentes económicos respecto de la nota de prensa del Directorio Ejecutivo del FMI, reiterando que mantiene sus proyecciones acerca del crecimiento económico de un 3% del PIB para este año.
Esta es otra contradicción, pero por primera vez en contraria a las proyecciones hechas por el Fondo Monetario Internacional. Entonces, a quien creerle.
Mientras tanto, la crisis financiera internacional se profundiza y las autoridades siguen sin tomar medidas que minimicen el impacto de la misma sobre los sectores más vulnerables. Las denuncias sobre corrupción administrativa, desempleo y delincuencia crecen todos los días como la espuma.
A esto se debe la percepción generalizada de que el país se encuentra a la deriva. Tal y como lo expresó el padre Manuel Bondelle, cura párroco de Cristo Rey el pasado 21 de enero, día de Nuestra Señora de la Altagracia, Protectora del Pueblo Dominicano.
http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=13509&Id_ClassArticulista=122