Por ARCENDO el 27-Oct-2008 |
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 ... .. Dicen que el tiempo lo cura todo, lo que también es verdad, es que hay cosas que, por crónicas, no tienen cura, y esto comienza a ser irreversible para muchos; entre otros para el que es hoy, líder de una oposición inexistente. Hace sólo unos meses, muchos confiábamos en Mariano Rajoy Brey y para confirmar ese apoyo, le dimos nuestro voto en las urnas; no ganó, pero estuvo cerca. Hoy, al cabo de muy poco tiempo, los estudios estadísticos que se hacen periódicamente para conocer la intención de voto de los españoles, le dan perdedor otra vez, a pesar de la que está cayendo. . Dicen que el conocer el pasado es una forma de liberarse de él porque sólo la verdad permite asentir o repudiar con total lucidez. El pasado más remoto de Rajoy, nos habla de una persona de rostro serio, aunque a veces amable y aparentemente sencilla, y también de un político callado que se inició en la política autonómica gallega y que dio el salto al foro nacional de las manos de Aznar, ocupando varias carteras ministeriales de forma eficaz. Fue, en el año 2004, cuando a este político gallego, le llegó su oportunidad. En ese año, José María Aznar le nombró sucesor a la Presidencia del PP y fue elegido Presidente del partido en el XV Congreso de la formación. La elección se hizo a dedo, eligiendo entre Rajoy y otros dos candidatos más, y hay que decir, que para muchos fue sorprendente, porque Aznar, a mi modo de ver, se decantó por el más flojo, en todos los sentidos, de los tres posibles. Si bien es verdad, que Rajoy por entonces era una incógnita creíble, llama la atención que Aznar le designara teniendo enfrente a personalidades tan relevantes como Rodrigo Rato, brillante gestor económico o Mayor Oreja, excelente Ministro del Interior y constante defensor de la unidad de España. Así se puede calificar a Rajoy como el pretendiente más gris. Pero todo el partido confió en Aznar y se dio voto de confianza, a su unilateral decisión. No sé lo que se cocería en la calle Génova aquellos meses, pero lo que sí parece, es que aquella discreción del hoy máximo dirigente popular, escondía muchas sorpresas. . Rajoy, una vez elegido, en principio optó por una línea de continuidad, y a tenor de los resultados de las elecciones de marzo, no le fue del todo mal. No ganó, pero tampoco perdió, es más aumentó el número de votos y el número de escaños. El día después de aquellos idus de marzo, este bloguero escribía entonces: ?Rajoy ha hecho una brillante campaña en la que ha afianzado a su electorado y lo ha aumentado; desde la coherencia, la firmeza, la honradez y la hombría de bien.? . Sin embargo hoy? ya no pienso lo mismo. . Porque el pasado más reciente de Rajoy, me habla de otro Rajoy. Nosotros no hemos cambiado, pero él sí y mucho. Hay un Rajoy pre elecciones y hay otro, post elecciones. Hay un antes y un después, muy marcados. Este Rajoy de finales de Octubre de 2008, es un tipo mucho más gris e ineficaz que el anterior. Hemos pasado del orgullo de ser español de Rajoy a? . Un Rajoy que se acompleja de la bandera española. Un Rajoy, para el que el asistir a la fiesta nacional es un coñazo. Un Rajoy que ha dejado ir a Maria Sangil. Un Rajoy en que se ha cargado a dirigentes históricos como Acebes o Zaplana. Un Rajoy en el que han dejado de confiar gente tan importante como Ortega Lara e Ignacio Astarloa. Un Rajoy que, a pesar del despilfarro se fia y apoya el plan económico del desgobierno por ser "un momento excepcional". Un Rajoy, que se arrastra igual que el desgobierno, para mendigar fuera de España lo que ni nos corresponde, ni nos hemos ganado, porque ?no es momento de pasar factura?. Un Rajoy que no sabe negociar con sus socios navarros de UPN y se está quedando cada vez más sólo. Un Rajoy, al que se le suben a las barbas, sus otros socios, los de Coalición canaria, reclamando la "nación canaria" y tener relación "bilateral con España"? , sin que don Mariano diga nada. Un Rajoy que permanece quieto y callado ante el laicismo imperante, sin defender los derechos de miles de católicos que le habíamos apoyado . En definitiva, un Rajoy sin ningún principio y con muchos finales. El principal, ir medrando para seguir en el sillón. . A este Rajoy, sin valores, sin credibilidad, sin el respeto de nadie, sin firmeza, sin convicciones, ni convencimientos; yo no le dí mi voto. ¡Me engañó!, y no volverá a hacerlo. A pocos meses vista de aquellas elecciones, Rajoy ha quemado sus naves, ha derribado los puentes, ha desvelado su cara oculta, y además está muy satisfecho de ella. A pocos meses vista de aquellas elecciones de marzo? uno piensa que menos mal que no ganó, porque si como jefe de la oposición es desastroso, de haber conseguido la presidencia del gobierno en estos tiempos tan complicados, probablemente hubiera actuado, igual de mal o peor, que el Zopenco actual. ¿Qué diferencia hay entre aquel que dijo que la ?Nación es discutida y discutible?, y aquel que proclama que el ?Somos España? ya no tiene sentido?. ¡Ninguna!. . Un mal día Rajoy replicaba a Esperanza Aguirre, diciendo estas palabras: ?Si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya?. Pues por mí, no se preocupe Sr. Rajoy, yo ya me voy, y no me acompañe, ya sé donde está la puerta. . *** Pdta.: La base para el montaje de la foto de portada pertenece a esta NOTICIA. * * * * *
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