Por Enrique Laméyer el 19-Sep-2007 |
El Real Madrid comenzó su andadura en esta nueva edición de la Liga de Campeones con una victoria por la mínima ante el Werder Bremen. Ello, sumado a que el partido de sus rivales disputaron en Grecia finalizó con empate (1-1 entre Olympiakos y Lazio), otorga a los blancos el liderato en solitario de su grupo.
Los madrileños, que se enfrentaban en su estadio al que fue tercer clasificado de la Bundesliga tuvo en Van Nistelrooy y Raúl a sus hombres decisivos. Ambos anotaron un gol a pase del otro (primero el madrileño a pase del de Oss, y luego al revés) y cuajaron un buen encuentro (2-1) ante un Werder que nuca perdió la cara al partido y que tuvo en el brasileño Diego a su hombre más destacable y quien puso más en apuros a la zaga de los hombres de Bernd Schuster.
El Madrid, que exhibió algunas virtudes nuevas con respecto a la pasada temporada, pero algunos defectos ?heredados? (como la fragilidad defensiva), comenzó el encuentro algo dubitativo, con un Fernando Gago excesivamente impreciso, lo cual aprovecharon los alemanes para irse arriba y poner en aprietos a la defensa blanca, aunque no a Casillas. Sin embargo, fue el Madrid el primero en golpear en la figura de su capitán Raúl González, quien remató de cabeza un centro a media altura de Van Nistelrooy desde la izquierda. Perecía que el partido iba a ser fácil, pero tan sólo un minuto después del gol llegó la respuesta alemana en la figura de Sanogo, que remató a un metro de casillas un centro desde la izquierda de Tosic ante el despiste de la defensa del Madrid. A partir de ahí y hasta el descanso se vieron los mejores minutos de los locales en los que se sucedieron un buen número de oportunidades que, desgraciadamente, no llegaron a culminar.
Tras el descanso el Werder Bremen, con un Madrid algo despistado, retomó el mando del partido con Diego echándose el equipo a sus espaldas. Fue en este periodo cuando los visitantes tuvieron sus mejores ocasiones, pero todas ellas fueron desbaratadas por un buen Casillas. La respuesta por parte del Madrid corrió a cargo de Van Nistelrooy, que gozó de hasta tres claras ocasiones para adelantar a su equipo, y de Raúl, que sólo ante Wiese, intentó una vaselina que interceptó el meta germano. Entonces apareció Guti. El de Torrejón, que había pasado prácticamente desapercibido durante todo el partido, metió un buen pase a la frontal donde estaba Raúl y éste la cedió a Van Nistelrooy que, a un toque, engaño al portero rival y puso el 2-1 en el marcador. Desde ese momento y hasta el final, el Werder lo intentó, aunque sin suerte, en la figura de Hugo Almeida, que había entrado poco antes del gol madridista.
Y así finalizó el partido, con varias noticias positivas para la afición madridista: el debut de Robben (Ramón Calderón debió respirar aliviado), la confirmación de que Raúl se niega a que le den por muerto y la certificación de que este Madrid, además de titulares, posee un banquillo interesante.
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