La República Dominicana no puede disponer de un vigoroso plan de prevención de la crisis económica y financiera global porque las finanzas públicas están en quiebra. Todo lo contrario, el gobierno deberá contentarse con contemplar el impacto. Un plan anticrisis solo es posible con dinero y para ello la nación debió haber creado un fondo de reservas, administrarlo para que creciera y usarlo bajo disposición del Congreso Nacional solo en estas circunstancias. Numerosas naciones tienen fondos de reservas que se nutren cada año de una porción de los ingresos fiscales o extraordinarios de que disponga el país. Chile hace crecer el fondo de reserva de los ingresos del cobre (explotado por el ejército que es lo mismo que decir por el Estado, allí no llegó el liberalismo pinochetista), pero otras naciones, como Noruega, Rusia, y del Medio Oriente lo crearon con los ingresos petroleros. La República Dominicana bien pudo crearlo de los ingresos de Falconbridge y hoy día disponer de recursos suficientes para iniciar el 2009 con un plan anticrisis, o mejor escrito, un plan para que el país tenga un aterrizaje suave ante la crisis. El gobierno tiene un escenario contrario a esa posibilidad, pues las finanzas públicas están en bancarrota, en quiebra, porque vamos a cerrar el año con un fuerte déficit fiscal estimado en un 6 % del producto interno bruto. De otro lado, los ingresos fiscales muestran una proyección a descender para dificultar más la administración financiera del gobierno. El choque sobre el país de la actual crisis económica y financiera debería ser muy duro, no solo por el cuadro financiero del gobierno, sino porque esa crisis importada el mismo gobierno debe agravarla para sobrevivir. Me explico: el gobierno debe reducir sus gastos en unos 100 mil millones de pesos en el 2009, si quiera pagar la deuda pública y cerrar el año con un déficit fiscal menor. Ese dinero no es cualquier cosa, equivale a 6.66 % del PIB. De otro lado, lado el gobierno deberá manejarse con un fuerte cambio el aporte del sector externo, como reducción de las remesas familiares, caída en el sector turismo y en las exportaciones de bienes. No es casual que los pronósticos del Fondo Monetario Internacional indiquen que la cuenta corriente de la balanza de pagos dominicana debe mostrar un signo negativo equivalente al 12 % del PIB. Con cuentas como esas, es desalentador gestionar a una nación, todo gracias a las desacertadas políticas públicas que siguió el presidente Fernández, basadas en la ampliación irracional del gasto (casi el 5 % del PIB en subsidios) y en la infantil tendencia de los políticos ignorantes a no entender que no solo las familias, las empresas y las personas individuales deben ahorrar, sino que también los gobiernos deben hacerlo. Debido a ello no hay solución para un aterrizaje suave ante la crisis, como impulsan otras naciones donde hay seres un poco más inteligentes que nosotros. Después de todo, por acá se hacen muchas burradas. Una mas es creer que en el 2009 llegarán capitales externos, en préstamos o en inversiones directas, para iniciar construcciones locales. Félix Calvo http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=36749 |