Por Borja Barba el 23-Aug-2010 |
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Que una ciudad como San Sebastián vuelva a tener fútbol de Primera es un motivo de alegría. Con el retorno de la Real Sociedad de Fútbol a la elite del fútbol nacional, no sólo recuperamos un equipo histórico (dos veces campeón de Liga), sino que podremos volver a gozar con una ciudad que tradicionalmente siempre se ha volcado con su equipo, por no hablar del siempre colorido y disputado derby vasco. Tras un año intachable, la centenaria Real culminó la complicada tarea del ascenso prácticamente sin mácula. Varios experimentos fallidos después (con directores de orquesta tan distantes en lo ‘ideológico’ como Chris Coleman, José Ramón Eizmendi o Juanma Lillo), la apuesta por el uruguayo de origen guiopuzcoano, debutante en Europa, Martín Lasarte obtuvo, por fin, los deseados réditos.
Ahora, retomando la categoría que muchos deseamos que nunca hubiera dejado, la Real buscará la estabilidad necesaria desde el arranque del campeonato para no repetir errores del pasado. Apoyado en una política de cantera que, históricamente, ha sido el principal valor del club txuri-urdin, el club donostiarra pretende dar continuidad al sólido bloque que protagonizó el ascenso. La situación económica obliga, suponemos.
Lasarte ha encontrado una columna vertebral fiable en la que depositar las principales responsabilidades del juego. El mundialista Claudio Bravo parece un fijo en la portería (más aún ahora que Asier Riesgo ha salido del club tras aceptar la oferta de Osasuna). La defensa mezcla veteranía (el sobresaliente central Ansotegi o Labaka) con juventud (el lateral Alberto De la Bella o el central Mikel González), probablemente en sus dosis idóneas.
En el centro del campo, quizá algo carente de creatividad, el veterano Diego Rivas (uno de los supervivientes de la última Real de Primera) y el joven canterano Gorka Elustondo (internacional con categorías inferiores), se reparten las tareas de contención. Es sobre todo por banda, con el incisivo Xabi Prieto, buque insignia de la ofensiva realista, por donde los donostiarras son capaces de generar juego. De las asociaciones del extremo diestro donostiarra con el precoz y velocísimo delantero francés Antoine Griezmann, futura estrella txuri-urdin de seguir en su progresión, y con las dos recientes e ilustres incoporaciones del club, Raúl Tamudo y Joseba Llorente, dependerá en buena medida el éxito de la empresa guipuzcoana.
La única meta debe ser la salvación. Serenidad en los momentos clave, volver a hacer de Anoeta un fortín temible incluso para los grandes y la rápida adaptación de sus dos fichajes estrella serán las claves para no pasar apuros a final de campaña.
Lo mejor: La identificación de la afición con el equipo. La notable presencia de canteranos en el once ayuda a la plena comunión entre el graderío y el césped. Con Prieto, Llorente, Tamudo y Griezmann, el gol parece garantizado. Bravo es un valor seguro en la portería.
Lo peor: La sensación de equipo recién ascendido podría acabar lastrando en exceso a una plantilla que, por calidad, no debiera tener problemas para la permanencia. Muy escasa profundidad de banquillo, especialmente en la zona defensiva.
Un pronóstico: A priori, hay varios equipos que parten con desventaja con respecto a los realistas. Tienen jugadores con sobrada experiencia en la categoría como para no ir de novatos. Se salvarán.
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