Por Borja Barba el 23-Aug-2007 | La ambición de Agapito Iglesias, propietario del Real Zaragoza, parece no tener límites. Tras consolidarse el pasado año como una alternativa real a la hegemonía de los grandes y quedarse a un paso de lograr plaza para la Liga de Campeones, el equipo maño afronta esta campaña 2007/08 con las miras puestas en Europa… sin descuidar las competiciones nacionales. La participación en la Copa de la UEFA es un caramelo muy apetecible para la afición de La Romareda, pero el equipo no debe descuidarse en la Liga si no quiere perder su posición de privilegio ante el empuje de los equipos que pugnan por entrar en competiciones europeas.
El verano comenzó con la mala noticia de la salida de Gaby Milito, el mariscal de la defensa zaragocista en estas últimas temporadas, que recalaba en el FC Barcelona por 18 millones de euros. Con la ausencia del argentino en la zaga, la principal preocupación de la Secretaría Técnica de Miguel Pardeza era ocupar el puesto vacante con un jugador de similares características y que devolviese a la defensa maña ese punto de contundencia y seguridad que aportaba Gaby. Pocas opciones mejores que la que representaba el ex-valencianista Roberto Fabián Ayala, quien tras abonar su cláusula de 6 millones de euros a un Villarreal en el que no llegó a debutar, terminó recalando en la capital aragonesa.
Apuntalada la defensa, el siguiente objetivo era conseguir un acompañante para Diego Milito en la delantera, tras la salida de Ewerthon de vuelta a Alemania. El elegido fue el brasileño Roberto Oliveira, cedido por el Milan tras su poco afortunado paso por el calcio. A priori, el ex-bético es un buen complemento del argentino: rápido, con facilidad de desmarque y capacitado para jugar como segundo punta por detrás del ariete. Si vuelve a dar el rendimiento que dio en su última temporada en España, el Zaragoza habrá encontrado un filón en el punta milanista.
Además, y desde la fría Ucrania, llega el mediocentro brasileño, ex-jugador del Shakhtar Donetsk, Matuzalem, como el complemento creativo que se espera sea ideal para el canterano Alberto Zapater, quien ya debería dar ese salto de calidad en su carrera que se espera de un prometedor centrocampista como él. Otra de las claves de los de Víctor Fernández residirá en el rendimiento que ofrezca la que se supone que es la gran estrella del equipo y piedra angular del proyecto, Pablo Aimar. Irregular por definición, el argentino hizo un primer año como zaragocista que podría calificarse como de aprobado alto. Es una obligación para él el aportar un poco más de su parte y no resultar tan irregular como acostumbra. Su asociación con Oliveira, un futbolista que gusta de buscar el hueco para el desmarque, podría ser muy fructífera.
Con el problema que presentaba el pasado año de escasa profundidad de banquillo prácticamente solventado con las nuevas incorporaciones a la plantilla (a los ya mencionados se suman Pavón, el meta López Vallejo, el lateral Paredes o el medio Gabi) el Real Zaragoza debe buscar entrar en la pelea por las plazas de Liga de Campeones, y tampoco sería descabellado pensar que pudiera dar la campanada en la Copa de la UEFA.
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