Por Borja Barba el 03-Jul-2007 | Tres temporadas después, el Real Zaragoza vuelve a Europa. La llegada el pasado de verano de los Aimar, D’Alessandro, Juanfran o Diogo, ha ayudado a los maños a dar el salto de calidad que su afición venía demandando desde su última participación europea. Un salto de calidad que no debería quedarse ahí, que debería ser la piedra angular sobre la que construir un equipo potente de aquí a un par de temporadas, capaz de optar a títulos y de conseguir plaza para jugar en la Liga de Campeones por primera vez en la historia del club.
La apuesta por el fútbol ofensivo y vistoso de Víctor Fernández salió bien. En la vuelta del hijo pródigo a La Romareda, diez años después de su salida del club, no eran pocos los que vaticinaban un descalabro del técnico maño en su segundo proyecto al frente del club que le dio nombre como entrenador. Pero el nuevo proyecto de Agapito Iglesias para construir un Zaragoza grande pasa por una política de fichajes diametralmente opuesta a la que se ha llevado en las últimas temporadas, y de ello ha podido beneficiarse Víctor Fernández.
A un paso por detrás todavía de Real Madrid, FC Barcelona, Sevilla o Valencia, pero al mismo nivel, o incluso superior, que Atlético de Madrid o Villarreal, la plantilla del Real Zaragoza ha conseguido catapultar al equipo a la lucha por las primeras posiciones de la tabla, con opciones incluso de entrar entre los cuatro primeros hasta casi el final de Liga. Pero hubiera sido demasiado pedir a un Zaragoza que se encuentra inmerso en pleno proceso de reconstrucción y que aún debe de asimilar que sus retos van a empezar a ser otros más elevados que los que se marcaba hasta el momento. Porque el equipo maño está en el punto ideal, en el momento preciso, para plantearse dar el salto de calidad que ya dieron, en su día, Deportivo de La Coruña, Villarreal o Sevilla.
Todo pasa, por supuesto, por no deshacerse de sus principales futbolistas, al menos no antes de que hayan ofrecido un buen rendimiento en el club y se les haya podido sacar partido deportivamente hablando. La plantilla maña presenta algunas joyas que podrían tener un valor elevadísimo en el mercado, los Milito, Alberto Zapater, Pablo Aimar, … su venta podría ser un caramelo muy apetecible para las arcas del club, pero, conscientes de que están en su momento, los nuevos propietarios parecen decididos a no vender a ninguno de sus futbolistas salvo oferta estratosférica (caso que podría darse con Gaby Milito, pretendido por varios grandes de Europa). Es el primer paso, no vender sin asegurarse unos buenos ingresos y sin tener un sustituto de garantías para el jugador saliente.
Ahora, y de cara a la próxima campaña, quizá los deberes de la secretaría técnica zaragocista deban ir encaminados a dar profundidad al banquillo, a contratar jugadores que, sin ser primeras espadas, puedan ofrecer soluciones de garantías en caso de tener que sustituir a alguno de los titulares habituales. En esta línea irían las contrataciones ya confirmadas del getafense Javier Paredes o del atlético Gabi.
El equipo base ya está formado. Víctor Fernández ha venido repitiendo a lo largo de toda la temporada un once conocido de sobra por los aficionados, con las oportunas apariciones de jugadores de banquillo como Ewerthon, Movilla, Sergio García u Óscar. Ahora sólo queda suplir las presumibles bajas de ese once base (Gaby Milito, Piqué) y buscar algo más de calidad para el banquillo. No hay que olvidar que el Zaragoza jugará la próxima temporada en tres competiciones, con el lógico desgaste que ello conllevará.
Con la presencia del goleador Diego Milito casi asegurada para la temporada que viene, el equipo no pierde prácticamente nada de su potencial ofensivo. Aimar, intermitente como de costumbre, y el conflictivo Andrés D’Alessandro, al que le costó adaptarse pero que acabó completando una más que digna temporada, han aportado las dosis de creatividad necesarias en cualquier equipo de Víctor Fernández, con el canterano Alberto Zapater cubriéndoles las espaldas y haciendo subir su cotización como la espuma.
El primer paso para poder aspirar a lo máximo ya está dado. El año que viene será el de la confirmación de que aquí puede haber equipo.
En DDF| El Zaragoza en cinco preguntas
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