Por Antonio Agredano el 08-Jun-2010 |
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Ensayo general. A un lado las probaturas, el medio gas, esos dos partidos insípidos. Hoy salían al campo prácticamente los once jugadores que debutarán el próximo 16 de junio. Salvo la entrada de Arbeloa por Ramos, apostaría porque esos serán los hombres que alineará Del Bosque ante Suiza. Perfecto el partido que ha realizado España ante una atemorizada Polonia. El balón ha circulado con facilidad, las líneas muy juntas, las bandas aprovechadas para desatascar las zonas medias, Iniesta estelar, el centro del campo carburando, cortando los ataques y entregándose al ataque con alegría, con ese manual del pase preciso, del balón inalcanzable para los rivales. Tan bien jugado que da repelús. Tan favoritos se ven que habrá que tocar madera cada vez que veamos una camiseta roja. La Selección Española ha encontrado el sistema, parece físicamente dispuesta para una competición tan dura como el Mundial, hay suplentes que lejos de enturbiar el ambiente aportan soluciones al equipo. Es un bloque anímicamente fuerte, que va a por los partidos, que ha dejado esos episodios especulativos, las repescas, las polémicas del alcoba, los debates irresolubles, una triste estela de malditismo, la pesadumbre de los cuartos. Parece que con aquella Eurocopa alzada en el 2008 se hubieran barrido los complejos, las miserias, aquel peregrinar pobre por el fútbol internacional. Y sí, sé que es pronto para celebrar nada. Estamos haciendo las maletas, nada más. Pero la estructura, el juego, la planta de esta selección nos anima a soñar despiertos. Hoy era una blanda Polonia. Pero después serán Suiza, Honduras, Chile? dramatizamos si pensamos que es un grupo complicado. Seis a cero es un resultado contundente, una tarjeta de presentación para los rivales que, libreta en mano, intentaban analizar el juego de control de nuestro equipo nacional. Complicado traducir al papel las sensaciones que emana este conjunto. Freno la euforia, aunque cuento los días para ver a estos futbolistas pisar césped sudafricano.
El equipo funciona tal como está, y eso implica el desempeño de Busquets en la media. Tras el titubeante partido contra Arabia Saudí muchos éramos los que desconfiábamos de ese doble pivote junto a Alonso. La sombra de Senna y la posibilidad, en mi opinión ficticia, de que Alonso fuera el último centrocampista, amargaban el éxito de un futbolista que ha brillado en su club, el alabado Barcelona. Yo decía, y me reitero hoy que Busquets ha estado sobresaliente, que necesitamos un jugador de choque y briega en esas zonas periféricas cuando el equipo bascula. Alonso gana mucho con un jugador tan solidario atrás, también los laterales, hoy Arbeloa no ha dejado de subir, cómodo con las espaldas bien cubiertas. Xabi, como decía, se suma más al ataque y su juego es necesario para que Xavi brille. Le libera de cualquier obligación defensiva, suministra juego a las bandas, sube el balón desde la caverna con claridad, monta el contraataque. Flota en el círculo central, con la vista hacia delante, con Xavi en una pupila y el extremo en el otro. Un planteamiento que se sustenta en Busquets, como en Senna en la Eurocopa, fútbol moderno, la base del 4-3-3 o de ese bastardo 4-5-1. Con Busquets atrás, Cesc puede jugar de Xabi Alonso e Iniesta de Xavi. Javi Martínez es una alternativa diferente. Con rigor defensivo pero con más proyección en ataque. Solución para partidos fáciles ?Honduras- o con resultados en contra, ya pensando en las eliminatorias. En resumen tres piezas interdependientes, cada cual liberando escalonadamente al compañero de obligaciones, de la zona roja de Busquets a la zona verde de Xavi. Entre medias, una telaraña de centrocampistas generosos en el esfuerzo para que los de arriban puedan brillar como acostumbran. Buenas noticias en la delantera también con la vuelta de Torres, el gol de Pedro, el atrevimiento de Navas. Sumémosle la alternativa de Llorente, y, por supuesto, los titulares. Villa que sigue a lo suyo, gol tras gol. Silva, un jugador al que no se le puede marcar, con una movilidad desconcertante. Iniesta, que a pesar de las molestias de hoy está rayando a su mejor nivel.
En fin, hay que estar felices con unos futbolistas en estado de gracia. La precaución es una virtud. La exaltación sólo sirve para agravar el golpe tras la caída. Es casi imposible, os confieso, ser precavido cuando ves un equipo jugando tan sobrado, con tanta profundidad, con un gusto por la estética que no para de ganar adeptos. Desde el espacio que me brinda este blog reivindico el derecho a celebrar hasta los amistosos de esta selección, el derecho a decir sin tapujos que vamos a ganar el Mundial de calle, el derecho a disfrutar de un fútbol que es un fin en sí mismo. Ya vendrán los Tassottis, los coreanos o Cardeñosa a despertarnos del sueño pero, a una semana de nuestro debut en la Copa del Mundo, permitámonos el capricho de sentirnos reyes de este deporte mágico.
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