Por ARCENDO el 28-Apr-2008 | . Distopía, es lo contrario de utopía, es decir, la invención de una sociedad negativa. Y tanto una como otra, es decir tanto la utopía como su polo opuesto, han dado mucho juego tanto en la literatura, como en el cine. Buenos ejemplos de ello, son el ?1984? de Orwell, ?El mundo Feliz? de Huxley y la famosa obra de Bradbury ?Fahrenheit 451?. En el cine, son memorables la versión que hizo Truffaut sobre esa misma obra, "El Planeta de los simios", que adorna nuestra cabecera y la celebre "Naranja mecánica? de Stanley Kubrick, por decir algunos ejemplos. . Las distopías nos presentan comunidades indeseables, donde la libertad y los derechos no existen, así, además de mostrarnos, como es el caso del ?Mundo Feliz?, los peligros de la mala aplicación de los avances de la ciencia y la tecnología; nos advierten además, de los riesgos que conllevan el asentamiento de ideologías carentes de principios y valores, doctrinas antinaturales e inhumanas, donde todo está girado 360º; caso del Ministerio de la Verdad de ?1984?, que tan sólo es la portavocía de la mentira oficial o como en ?Fahrenheit 451?, donde el protagonista es un bombero, que curiosamente no apaga fuegos, sino que los provoca quemando libros. . Las distopías son fábulas fictícias, tremendamente didácticas y cobijan grandes moralejas, posiblemente la lección fundamental, radique en enfrentarnos ante esas posibilidades, para aterrarnos y abominar de tales monstruosidades. Ahora bien, parece, que los humanos, una y otra vez caemos en la misma piedra, y aunque nos muestren el hoyo delante de las narices, estamos abocados tercamente a caer irremediablemente, en él. . Esta sociedad nuestra, y no sólo hablo de la española, poco a poco empieza a tornarse en la más aberrante de las distopías. Una sociedad que permite diariamente la muerte de cientos inocentes, llamándole eufemísticamente interrupción voluntaria del embarazo; una sociedad que aboga por cargarse a los discapacitados y a las personas mayores que lo soliciten por un altruismo mal entendido; una sociedad que permite, no sólo la uniones homosexuales, sino las uniones con animales (Periodista Digital); una sociedad acostumbrada y complaciente con la infidelidad, el robo, la mentira, la traición y tantas otras cosas, es una sociedad que supera la más horrenda y peor de las distopías. . Así, no sorprende que aparezcan noticias como la que hoy ha escandalizado al mundo. Hoy ha salido a la luz la asquerosa historia de un individuo que violó y mantuvo secuestrada a su hija durante 24 años, y que incluso llegó a quemar a uno de los siete hijos que tuvo con ella. (PD). ¿Pero alguien se puede extrañar de esto, y de mucho más, con los antecedentes y los cimientos que estamos poniendo?. . Esta es una sociedad perdida, y tan sólo la salvará la vuelta radical a los principios. ¿Qué puede hace un cristiano en estos convulsos tiempos de desorientación mundial? . ¡CRECER!, crecer por dentro y por fuera, crecer en oración, crecer en caridad, crecer en generosidad, crecer en AMOR, y mantenerse firme, dando ejemplo. Todos tenemos una gran responsabilidad, hemos de imbuirnos de que estamos hechos a -su imagen y semejanza- y acoger e interiorizar Su mandato supremo, amarnos como él nos amó. . A través de nuestras vidas, de nuestro ejemplo, hay que romper el silencio de Dios, hacerlo presente con nuestros actos, tenemos que hacer presente a Dios, en este mundo sin Dios, siendo otros Cristos, el mismo Cristo. Que todos vean en nuestras manos, sus manos; en nuestra palabra, su palabra; en nuestro consejo, su consejo; en nuestra sonrisa, su sonrisa: en nuestro toque fraternal, su amorosa caricia. Dios se tiene que hacer presente, hoy más que nunca en el mundo, a través nuestro. Hablar de Dios al mundo con nuestra voz y con nuestros actos, enseñar a todos nuestra cruz, la generosidad total de nuestras vidas. Meterse en todos los sitios como SAL que somos. .. Se hace necesaria una revolución de almas limpias, una rebelión contra la oscuridad, que mueva a nuestros hermanos a mirar a la Luz y al Amor. No hay otro camino. Pero esa renovación empieza por uno mismo, por cada uno de nosotros, de forma individual. . Nuestra oración, preparación y acción, son el trípode mágico, en el que esta sociedad ha de empezar a apoyarse para iniciar la metamorfosis necesaria, que cambiará la insoportable distopía actual, en una utopía posible donde una eternidad luminosa y alegre sea nuestra única meta real y alcanzable.
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