El Departamento de Estado debe exigir explicaciones al candidato presidencial de Arena, el fracasado ex policía, Rodrigo Ávila, quien se ha dado a la tarea de andar ofreciendo visas gratis a los trabajadores salvadoreños temporales en los Estados Unidos. Ya a este caballero no le basta con ser socio de una empresa bélica de ventas de armas, no haber hecho nada para reducir los índices delincuenciales en el país, sino que ahora se ha metido a coyote, tal como los que persigue la oficina de Migración de los Estados Unidos por formar parte de extensas redes de personas encargadas de trasladar ilegalmente desde distintos países a indocumentados. El ex policía fracasado ahora ha entrado en el negocio, con la salvedad que ofrece visas gratis. Las preguntas obligadas surgen: ¿Quién o quienes le han autorizado a ofrecer visas? ¿Los funcionarios consulares y diplomáticos de la embajada norteamericana en El Salvador están de acuerdo con otorgar visas por favores electorales? ¿Puede una persona como el señor Ávila sustituir la autoridad del cónsul estadounidense? ¿El Departamento de Estado tan acucioso en temas migratorios y, sobre todo, con todos aquellos casos donde existe sospecha de corrupción, habrá iniciado ya una investigación para esclarecer porqué se están ofreciendo visas gratis? Las ofertas del ex policía fracasado también podrían tener su respuesta en la desesperación por saberse superado por las encuestas de opinión pública donde la población en casi un 50% manifiesta su apoyo al candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes. Sus asesores sin duda le han dicho que una manera de atraer simpatías y votantes sería ofrecer visas norteamericanas. Es decir, pasar de candidato a coyote. No está por demás iniciar una investigación para esclarecer si también forma parte de esa red de centroamericanos y mexicanos que tienen una bien establecida empresa para traficar con indocumentados. La situación es tan complicada para el partido Arena que después de 20 años en el gobierno, ahora vienen a hablar de ?una nueva derecha, renovada y acorde con las exigencias de los nuevos tiempos?. Es como hablar de la nueva cosecha de vino en odres viejos. Bueno si hasta se atreven a afirmar que en su plan electoral contemplan la ?construcción de un país más justo?. Con ello, lo reiteramos por enésima vez, simple y llanamente están reconociendo que sus cuatro sucesivos regímenes no han erradicada las lacras sociales que producen miseria, marginación y pobreza extrema en El Salvador. Asimismo, después de terribles y amargos 20 años de pésima gestión, ahora el ex policía fracaso ofrece reactivar el agro y otorgar a los agricultores y campesinos insumos, créditos y asesoría técnica. ¡Ver para creer! Los destructores de la agricultura, los responsables del alto costo de los cereales y de todos los productos cosechados en el campo, ahora vienen con promesas, como esos vendedores de ilusiones y encantadores de serpientes. El tiempo se les terminó. El pueblo salvadoreño les otorgó 20 años, cuatro periodos consecutivos para que al menos realizaran el mínimo de obras, como aconsejaba el escritor Alberto Masferrer. Pero lejos de satisfacer necesidades los cuatro presidentes se dedicaron a favorecer a grupos privilegiados de empresarios, a vender o mejor dicho a regalar empresas estatales y entregarlas a compañías extranjeras. Ahora cuando se saben perdidos y seguros que no habrá fuerza o campañas mediáticas perversas, calumnias o amenazas capaz de hacer cambiar la decisión popular, acuden a las promesas y los engaños. Con el peligro que tales engaños, como ese de convertir a su candidato presidencial en coyote, se revierta y les cause más y penosos problemas, pues ese de vender u ofrecer visas regaladas está penado por las leyes norteamericanas. De hecho, nosotros nos encargaremos de hacer llegar este comentario al Consulado de la Embajada de Estados Unidos y al mismo Departamento de Estado.
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