21 Enero 2009, 9:39 PM http://hoy.com.do/opiniones/2009/1/21/263702/Samana-entre-basuraballenas-y-turistas
Es importante que las autoridades asuman sus responsabilidades
Sin darnos cuenta, la carretera Juan Pablo II ha incentivado que más dominicanos descubramos a Samaná y sus bellezas. Y ahora con el ingrediente anual cuando centenares de ballenas acuden a las cálidas aguas de la bahía a parearse y parir, huyendo de las frías aguas del Atlántico Norte.
Y del país, a través de la carretera, están llegando cientos de dominicanos a visitar las bellezas de la península, por igual, ahora en este año se ha renovado la llegada no solo de las ballenas, sino de decenas de turistas, que en modernos trasatlánticos en sus recorridos por el Caribe llegan semanalmente a la bahía, y son trasladados, tanto a Cayo Levantado, vedado para los dominicanos en esas ocasiones, como a la ciudad, en ligeras embarcaciones para recorrer lo poco que tienen que ver en la población, ayudado ahora con el atractivo del Pueblo Bahía Príncipe, que sin dudas será un hito increíble de atracción, que cuando se complete, consolidará el turismo en la península.
Para llegar a ese punto de consolidar el turismo, será necesario cambiar la mentalidad de las autoridades y a los residentes que, ahogados en la basura, soportan estoicamente esa situación de la basura en las calles de Samaná que por doquier se aglomeran en enormes cantidades, con el inconveniente que el motoconcho, utilizado por los turistas, los llevan por todas esas calles que limpias serían atractivas, pero ahora son una vergüenza por las calles en mal estado, edificios en ruinas y sin pintar, y lo más lamentable, es que la emblemática ?churcha? está desmoronándose a ojos vistas.
Es urgente que las autoridades municipales se espabilen, ya que Samaná progresará pese a esa indolencia oficial. Eso obligará modificar el sistema de administración ya que tan bellos lugares no pueden abandonarse por esa incapacidad tan acendrada, que no pueden ni siquiera limpiar las calles detrás de la avenida principal, donde la presencia del Pueblo Bahía Príncipe es ya un hito, que con sus tiendas en servicio le ofrecen a los turistas de los barcos mercancías de su interés como los collares, tabacos, rones y hasta cuadros pintados por pintores haitianos.
Pero el mayor problema que ocasionará la llegada de tantos barcos con miles de turistas, es que su desplazamiento por las aguas de la bahía coincidiendo con la llegada de las ballenas podría crear una delicada situación de espanto a esos animales, que con el ruido de las hélices y de los motores y esa enorme estructura flotante encima las obligaría a replegarse y huir de la bahía para refugiarse en el extremo de Las Galeras, zonas de Las Terrenas o ubicarse en el Banco de la Plata.
En consecuencia, es importante que las autoridades asuman sus responsabilidades para limpiar la ciudad y que sus calles luzcan aseadas para que sus habitantes no vivan sumergidas en las inmundicias.
Al cementerio parece que lo han limpiado, solo le faltaría una mano de cal a las tumbas que todavía proclaman que alguna vez hubo autoridades que se ocupaban de su pueblo, convirtiéndose ahora en el destino codiciado del turismo caribeño.