Mientras trabajé en publicidad comercial me llamaba la atención que empresas multinacionales utilizaran el arte en calle o intervenciones de arte para publicitar sus productos. Acciones de calle como la batucada y el zanquismo son ahora fácilmente asociadas al mundo publicitario elitista y nacieron de la calle, de la necesidad de los artistas y la gente. No son artes para exhibir en vitrinas y centros comerciales o para convencer a alguien de someterse a las rutinas del mercado expansionista, todo lo contrario, son artes para el cuestionamiento y el desenfado.
Este año me topé con la posibilidad de contribuir a darle un giro a este asunto cuando me enteré de que se estaba preparando un plan vacacional para San Salvador por parte de la Alcaldía. En esa oportunidad me contaron de las piscinas, las alfombras, el festival gastronómico y mi pregunta al final de la plática fue: Y las artes, vos?
Cabal dijo Varela y las artes brillando por su ausencia. De inmediato hice gestiones para cambiar el panorama y conté con la suerte de hallar eco en mi propuesta: recuperar los parques como espacios de recreación e intercambio cultural, con el arte de calle y el collage entre diferentes disciplinas. El resultado ha sido una tarde piloto interesante, desde el conciliar el típico discurso pachaguero del DJ del sonido con un mensaje auténtico hasta la recompensa de vivir un atardecer con niños corriendo y padres de familia recreándose con cierto asombro en una plaza que a esa hora y a cualquiera está vacía y sin vida. Eso que hasta hace unos 30 años era normal ahora se ha ido perdiendo, la gente pasta en los Grandes Centros de Consumo y no en los parques, porque están chucos, porque mucho sol, porque les da miedo, porque no hay nada que ver, porque no están iluminados.
Por lo menos este día la Fuente de Beethoven I de mi niñez, ahora Redondel Europa (se imaginan? se la quitaron a Don Ludwig para dársela a un supermercado, vaya pecado capital de dimensiones abstractas) estuvo limpio, cuidado por el CAM, lleno de arte para ver y sentir. Sólo le faltó estar iluminado y con su fuente de agua en movimiento. Pero se avanzó y las autoridades municipales capitalinas pudieron percatarse que esta es la forma de rescatar no sólo a los parques sino la tranquilidad y felicidad de las familias capitalinas. Misión cumplida, mis colegas artistas!
Espero que este asunto continúe por el bien de nuestra ciudad y para el desarrollo de nuestro arte y que los políticos del Frente realicen que la defensa del voto se hará en función de lo que se defienda: no un candidato, sino lo que uno vive y no quiere perder y/o lo que quisiera ganar.
Los artistas fuimos felices, compartiendo en un sitio al aire libre con la población, sin necesidad de marcas publicitarias pero tampoco de banderas partidarias.

El primera en llegar fue mi chero el Zanate. Bienvenido, pase adelante.

Los niños se ponían cómodos en la grama de la lomita. El rótulo de Yolanda Desireé al fondo me sorprendió al ver la foto en mi pantalla. Yo juraba que esa empresa había fallecido, me alegra que no lo haya hecho. Uhhh, más vieja que la cucaracha.

Las familias comenzaban a acercarse. Llamaba nuestra atención que no se atrevieran a sentarse en las sillas colocadas por la Alcaldía, quizás no están acostumbrados a estos eventos y mucho menos gratis. Y como vimos que no se movían, los fuimos a llamar.

Un cipote salvadoreño leyendo poesía. Repartimos más poemarios por el 21 de marzo, día de la santa patrona de los desamparados y amables.

Esta niña cuidó a su hermanito toda la tarde y no perdió ni un detalle de la presentación. El busto de Beethoven tampoco se perdió de nada.

Esta mágica niña inauguró la tarde, con su bandera de sonrisas. Jennifer Valiente, una de nuestras actrices jóvenes más talentosas.

Un espectáculo en el manejo de Diavolo.

Y apareció el Gigante Egoísta (este el cuento que representó el TIET, Taller Inestable Experimental de Teatro) regando a sus amadas flores y haciendo un berrinche.

La Primavera haciendo esfuerzos porque el Gigante Egoísta deje de ser alérgico a los niños.

Escena X (del Director y actor de teatro, César Pineda) intervino la calle y los alrededores, despertando la curiosidad de peatones y automovilistas.

Los niños perseguían a los actores.

Imitaban a las actrices.

A pesar de ser estatuas con caras de pocos amigos, las niñas no dejaron de rondarlas.

La Naturaleza no quiso quedarse atrás y pintó un cuadro interesante con un trueno-celaje.

La hermosa voz de Claudia López cerró la velada con su toque de esperanza.
Hoy domingo estaremos realizando por la mañana un carnaval-festival en La Chacra y por la tarde estaremos en el parque de la Colinia La Cima I. Cuando regrese les cuento.