Por ARCENDO el 19-Mar-2008 | Dijo Jesús a Nicodemo: ?Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.? Estamos a punto de celebrar los días centrales de la Semana de nuestra salvación, pero esta nunca llegará sin cruz; una cruz siempre costosa, a veces dolorosa, pero siempre generosa, amorosa, necesaria. La Cruz aceptada es camino de salvación, es el único camino. Crucificarse, sacrificarse, en beneficio del otro, superar las propias aspiraciones, incluso las más legítimas, por el prójimo, eso es cruz; la de cada día, la de las cosas pequeñas, la callada, la que no tiene agradecimientos, ni espectáculos, esa es la nuestra. Aquella tan terrible, tan brutal ya la vivió El, para traernos la VIDA. Aquella fue un exceso de abundancia del amor de Dios, el mayor torrente de Amor hacía su criatura. En la Cruz, pese a lo que pueda parecer, no hay impotencia divina, sino generosidad superabundante. Sin embargo ante la contemplación de aquella masacre a la que asistimos atónitos y algo descreídos, cada Semana Santa, la pregunta no puede ser otra: ?¿Si eres Hijo de Dios por qué no bajas de esa cruz???.La tentación era lo más fácil, siempre lo es. El castigo era terrible, atroz, inhumano, excesivo;?Nunca fue a medida, nada Light como dicen ahora, sin azucar, sin paliativo alguno?.¡Nos dá miedo!. La reacción, la respuesta callada pero clara, contundente, hecha realidad, viene en la voluntad amorosamente inquebrantable de nuestro querido Jesús: ?Si no bajé de esta Cruz, fué y es, por amor a tí?
Leído 34 veces

|