Por ARCENDO el 31-Dec-1969 | .
Hoy quiero ser deliberadamente breve. A ver si lo logro. Hoy mi sentimiento es arrepentimiento, mi ruego es apelar a la inmensa misericordia divina, mi petición es.. de oración. . Muchas veces, nos encumbramos, nos engolamos, nos envanecemos sin motivo, cuando alguien para halagarnos (aunque sea de forma sincera), nos califica de "guías", de "referentes", incluso en el sumum de las valoraciones, nos compara, poco menos que, con santos o -ángeles- terrestres. . La primera reacción, por supuesto es de agradecimiento, pero..., si miramos un poco a nuestro interior, por fuerza, la más cruda realidad, nos tiene que hacer bajar de la nube, porque es solo humo. Rapidamente hemos de comprender que esas palabras tan exageradamente amables, son inapropiadas de todo punto para nuestra persona. . Los que hace poco o mucho tiempo, hemos tenido la suerte de encontrar la fé; los que hemos tenido la GRACIA de rectificar el camino, hemos de comprender... que ningún mérito es nuestro. Que estamos en contínuo camino, en batalla constante, que nada está ganado y que la fuerza no viene de nosotros, sino que esa fuerza, en la que nos apoyamos y la que nos sostiene para que podamos permanecer... medianamente en pié, es de DIOS. . Por eso..., cuando alguien nos compara con ángeles ahora, no nos tiene que importar demasiado, nunca fuimos ángeles; antes bien...., lo que nos debe preocupar son los tiempos en los que fuimos demonios o colaborador de ellos. Echando la vista atrás, personalmente, veo todos los lodos en los que me metí, todos los desastres que fui capaz de provocar sin Él, sin DIOS; y muchas veces me arrepiento, otras tantas me avergüenzo y otras muchísimas, siento las consecuencias que dejé tras aquellos malos actos que cometí. . Siempre decimos aquí que, todo aquel que hace bien, deja huella; lamentablemente esta frase también tiene su contraria y no es menos cierta. Cuando hicimos mal o colaboramos en un mal, afectamos a las personas que se encontraban a nuestro entorno. A algunas, las pudimos inducir a pecar, a otras, con nuestros comportamientos, las pudimos hacer algún daño, en algún caso, irreparable en esta tierra. Es cierto que la confesión sacramental, bien hecha, perdona los pecados cometidos y lo hace de forma total y completa, pero eso no nos exime de acordarnos de aquellos agravios, ni de las víctimas que dejamos tras ellos. . Es necesario tener muy presentes todos y cada uno de nuestros errores:
Para no repetirlos.
Para sentir nuestra fragilidad.
Para saber que tipo atrocidades somos capaces de perpetrar sin DIOS
Para intentar repararlos.
y también por supuesto, para rezar -continuamente- por todos aquellos a los que, directa o indirectamente, pudimos herir, provocar dolor y daño en algún momento de nuestra vida. . Para todos ellos, va hoy mi oración, en espera de que la Misericordia de DIOS permita que mis malas acciones con los demás, les haya valido a ellos, como medio para encontrarle a Él, más que para desviarles en su camino.
A Dios se lo pido, por la intercesión de su Madre, que es Madre de Misericordia, vida, dulzura y ¡ESPERANZA NUESTRA!. Ojalá Dios me oíga. . . * * * * *
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