Por José David López el 10-Dec-2007 |
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Turquía es un país tremendamente dependiente de Estambul, su centro financiero, económico y cultural. Entre Europa y Asia, en un ambiente mundano y universal como pocos pueden convidar, se sustenta el motor de un país que a nivel futbolístico, ha ganado en opulencia. Precisamente Estambul, donde existe un antagonismo histórico entre los tres grandes del país (Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas), ejemplifica a la perfección esas nuevas riquezas, pues allí han llegado nombres de la talla de Roberto Carlos, Lincoln, Nonda o Tello en el último mercado veraniego.
Sin embargo, en Turquía no han querido riesgos que impidan seguir creciendo a su selección y vetaron en seis el número de extracomunitarios en cada plantilla. Casualidad o no, el Fenerbahce tiene un pie y medio en octavos de final de la Champions por vez primera, el Besiktas puede seguir su camino tras mejorar en esta edición (más allá del 8-0 de Liverpool) y el Galatasaray sigue vivo en UEFA. No está de más recordar que Turquía sí estará en la Eurocopa 2008. Visto así, todo parecen buenas noticias en el fútbol otomano pero quien más motivos tiene para sonreír es el modesto Sivasspor.
El equipo que entrena Bulent Uygun es natural de Sivas, una pequeña ciudad ferroviaria de apenas 300,000 habitantes, muy alejada de las muchedumbres y protagonismos que Estambul y Ankara siempre reclaman para sí. Pero esta vez, y cuando ya se llevan 15 jornadas en la Super Liga Turca, el liderato está en su poder.
El Sivasspor cumplió este año 40 primaveras y sólo suma tres campañas en el primer nivel del fútbol nacional (desde 2004 hasta la fecha). Su temprana edad no da para muchos éxitos y sólo hace falta otear el Euyul Stadium, de poco más de 10.000 espectadores, para apreciar la humildad que desprende la entidad.
Considerando que esa fuerza económica-futbolística de la todopoderosa Estambul ha logrado 43 de las 49 ediciones del campeonato liguero (las otras seis son para el Trabzonspor), y que la pequeña Sivas no es ni siquiera una de las 15 mayores ciudades del país, la epopeya del Sivasspor toma tintes denodados. Ganó a domicilio al Besiktas y perdió también lejos de sus paredes ante el Fenerbahce (por la mínima), pero la regularidad mostrada hasta la fecha le deja en lo más alto dentro de la semana más importante de su historia.
El equipo no tiene grandes estrellas desde luego, y sabe sacar jugo a su fuerza como local, ya que sólo conoce la victoria en su estadio. Rentabiliza bien los goles de sus delanteros, ya que prácticamente siempre son los Kurtulus, Ylidiz y Aydin (tres turcos que hablan muy bien del sentido patrio del equipo), sus goleadores. La base del equipo está en los hombros de Sözgelmez, Dereli y el propio Aydin, un centrocampista llegador que, a nivel personal, es la clave del equipo. Pero lo más destacado es que mientras sus rivales sí perviven del protagonismo de sus extranjeros, sobre todo brasileños, los que militan en Sivas (un guineano, un israelí o un australiano) tienen un papel secundario. Un dato más en la heroica.
Ya han tenido la ocasión de ser líderes en dos jornadas a lo largo del campeonato pero nunca sacando dos puntos al segundo y con la opción de conservarlo y hacerlo crecer, ya que su gran examen le espera el viernes en el Ali Sami Yen ante el Galatasaray (actualmente segundo clasificado). Esta vez, la pasión turca se vive en Sivas.
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