Por Dadan Narval el 06-Feb-2008 | Si hablara hoy con un extranjero y me preguntara por qué la selección española, con las mimbres que tiene para ser una de las tres o cuatro mejores del mundo, no gana nada, no tendría que razonar. Me bastaría con enseñarle las portadas de los periódicos deportivos de hoy.
Hoy España juega uno de esos partidos amistosos que no lo son tanto. Se enfrenta a Francia, subcampeona del Mundo y sin duda ninguna uno de los combinados de referencia internacional. En esta tesitura, lo normal sería que estuviéramos hablando de que el partido de hoy supone una interesante prueba para ver hasta dónde da de sí el equipo, para tantear las posibilidades reales de la Selección. Y sin embargo, como siempre, dos temas ajenos a lo meramente futbolístico están sobre la mesa. El primero, las declaraciones del seleccionador afirmando que si la Federación tiene y anuncia su sustituto, lo más normal es que antes lo cesaran. Unas declaraciones fuera de lugar, sin duda, pero que nuestros periódicos bien se han molestado en tergiversar y resumir de este modo: ?Lo mejor es que me echen?, en un resumen más de los anhelos de los diarios que de las palabras del seleccionador. El segundo, el Gran Tema de este país de los últimos meses: Raúl.
?El himno ya tiene letra. Cientos de aficionados se lo cantaron a Luís al llegar a Málaga: ?¡Raúl, selección??. Estas frases tan chabacanas, tan cutremente exaltadas y patrioteras, conforman la portada de hoy del AS. Portada que, además, queda completada por sendas columnas de opinión de Relaño y Roncero, en la que aportan argumentos a su apuesta. Relaño culpa a Luís Aragonés de la polémica. No por no convocar a Raúl, algo respetable, sino por no dar razones de su no convocatoria. Roncero, por su parte, apuesta por el siete madridista aún cuando para asegurar su presencia haya que traer a otro técnico.
La opinión de Relaño es razonable, pero creo que en su argumentación se esconde una pequeña trampa. Es cierto que no estaría de más que el seleccionador explicara sus razones técnicas para optar por otros hombres por delante de Raúl. Pero, conociendo a nuestra prensa ?incluido el periódico que dirige-, esa que hoy elimina el condicional de las palabras de Aragonés para concluir que afirmó que lo mejor es que lo echen, es de suponer que si Aragonés da esas explicaciones que se le reclaman, se le echarán al cuello. Diga lo que diga Aragonés, Marca y AS resumirán sus palabras de tal modo que queden como algo ofensivo hacia el delantero del Real Madrid. Si dice que Villa tiene más gol, el resumen será que el sabio dijo que Raúl no tiene gol. Si afirma que Güiza es más rápido, en su boca se pondrá la afirmación de que Raúl es lento. Si dice que Bojan tiene más futuro, afirmarán que Luís da por terminada la carrera de Raúl.
No nos faltan precedentes para pensar en este escenario. Hoy día no se puede ser elegante en el fútbol español actual, si no quieres tener que estar matizando una y mil veces lo que has dicho. Que se lo pregunten a Rijkaard, quien en un gesto que le honra como deportista afirmó que en este momento el Real Madrid era mejor que su equipo. Eduardo Inda, director del Marca ?ese periódico ?de todos? al que hoy se homenajea en el partido de la selección-, escribió todo un editorial en el que transformaba las palabras de reconocimiento de un deportista hacia su rival en un ?insulto a la afición blaugrana?.
En cuanto a Roncero, sus palabras sólo son entendibles por su filiación madridista. Hace unos días, el que posiblemente sea el columnista-forofo más lamentable de la prensa española ?con permiso de José Vicente Hernáez, alias ?el de ahí abajo?-, afirmaba que el Bernabéu era la octava maravilla del mundo, y el segundo museo más importante de Madrid. A cualquier persona con dos dedos de frente se le caería la cara de vergüenza por decir sendas idioteces, más si cabe por escribirlas. Y aún más si es un madrileño, en cuya ciudad puede disfrutar de una amplísima oferta cultural en algunos de los museos más importantes del mundo, no sólo de arte. Pues bien, ese pseudo escritor que el otro día daba buena cuenta a partes iguales de su incultura y de su madridismo desaforado, hoy escribe que si hace falta cargarse a Aragonés para disfrutar de ?ese jabato que durante diez años lo dio todo por La Roja?, nos lo cargamos.
Ante esto, uno se pregunta por la verdadera pasión que más allá de lo políticamente correcto tiene este personaje por nuestra selección. Hace unos días, cuando se convocó a Bojan y el Barcelona no le dejó posar con una camiseta de la selección con el logotipo de Cuatro serigrafiado, en mitad de una rueda de prensa, muchos se preguntaron en alto por el patriotismo del club catalán. Hoy quiero trasladar esta pregunta a otro ámbito. Los que piden la convocatoria de Raúl por encima de quien sea, ¿lo hacen por amor a la Roja o por amor a otra camiseta, una blanca e inmaculada?
Dicho todo esto, yo no dudo de que quizá, sólo quizá, Raúl pudiera tener un sitio en esta selección. Si bien no creo que debió haber estado en el último Mundial ?al que Aragonés le llevó a pesar de haber estado en un más que discutible estado de forma-, hoy creo que el siete del Real Madrid está demostrando juego y ganas como para, al menos, poder estar incluido en la lista final de la Euro. Pero al igual que no me parecería bien que nadie dejara de animar a España por haber convocado a Raúl en 2006, me parece realmente increíble que algunos hoy pongan un nombre, un solo nombre, por delante de lo que se supone que es ?un equipo?. ¿O no es eso la Selección?
Leído 19 veces

|