Por Ramón Flores el 27-Feb-2009 |
Foto 0 en Sobre el planteamiento de Juande frente al Liverpool: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
En cualquier análisis sobre el partido del miércoles en el Bernabéu, se debe partir de una premisa clara en: en Europa, y con la concentración al ciento por ciento, es realmente muy difícil vencer al Liverpool. Se han escuchado multitud de voces estos días reclamando a Juande una manera de encarar el partido ?más agresiva?, menos ?tacticista?, etc., en un planteamiento se cae por su propio peso: el orden táctico, del que hace gala el conjunto de Benítez, es una enorme virtud, y lo mínimo para tener posibilidades de vencer es oponerle al menos un orden similar, como trató de hacer Juande Ramos el miércoles. Habitualmente, el desorden frente a un equipo organizado lleva a la derrota; no siempre, pero con gran frecuencia, y los entrenadores deben plantear sus partidos para intentar ganar, a partir del cálculo de probabilidades. Nadie ha vencido al Liverpool en las rondas claves de la Champions con un planteamiento esencialmente diferente al de Juande en los últimos años. Si lo hizo el Benfica, fue resguardándose en Anfield tras un estupendo gol en jugada individual de Simao; si lo logró el Chelsea, es porque aguantó el pulso táctico durante 180 minutos para imponer su superioridad física en la prórroga; y si el Milan le ganó la final, porque cazó la jugada a balón parado y luego mató el partido en un contragolpe. Nadie en su sano juicio plantearía un partido de estas características contra Benítez desde un supuesto que no fuera riguroso y precavido. Quizá lo lo intentó el Barcelona en el Camp Nou hace dos años, y el resultado fue el esperable.
Dicho esto, y si pasamos a analizar circunstancias más concretas, existe una rémora superlativa para el Madrid, que esta Liga de Campeones no podrá superar, y que seguramente ya ha determinado su destino en ella: la ausencia de un nueve. Ante un equipo como este Liverpool, tan sumamente sacrificado en el aspecto defensivo, con tantas ayudas, tal dominio de la estrategia y tanta coordinación en las basculaciones, la presencia de un hombre que luche con los centrales, que pueda ganar disputas por alto incluso en inferioridad, o que tenga práctica en el remate automático ?el menos defendible en un modelo que valora la presión, o sea, la ausencia de tiempo del atacante, por encima de todo- se antoja imprescindible. El equipo blanco lo tiene, se llama Klaas-Jan Huntelaar, ha explotado recientemente en España y su presencia mejora al equipo de forma ostensible? pero no puede jugar la Champions. ¿Fue un error no inscribirlo? Seguramente sí, aunque visto el rendimiento de Lass en Liga parece un asunto al menos discutible. Lo que es cierto es que ni Higuaín ni Raúl están capacitados para realizar ese trabajo, y además su rendimiento sin un ariete cerca decrece considerablemente frente a un equipo tan poderoso atrás. ¿Solución? Muy difícil, pero quizá se podría plantear una posibilidad algo heterodoxa y pensar por ejemplo en Szalai, el joven delantero del filial madridista, para el partido de vuelta ?no hay problema legal en ello-. Se puede hablar de falta de experiencia y consideraciones similares, pero basta recordar cómo, por ejemplo, la experiencia de Palanca en el Camp Nou fue positiva para el Real Madrid.
Otro aspecto que resulta bastante sorprendente es la cantidad de críticas que ha recibido el holandés Arjen Robben tras su actuación en el partido del miércoles; por ejemplo, si uno echa un vistazo al artículo de Diego Torres de hoy en el País, tan discutible como la permanencia actual del periódico madrileño en su antiguo puesto de referencia de la información deportiva nacional, parece que se esté hablando del cáncer del Madrid. Robben tiene sus defectos, por supuesto (individualismo, falta de visión de juego, problemas con el centro) pero también posee unas virtudes que por un lado, son lo más difícil de encontrar en el mercado, y por otro son capitales en los partidos del actual Madrid frente a equipos rocosos. Por tanto, su presencia en el equipo blanco el miércoles era tan imprescindible como lo será en el partido de vuelta, dentro de dos semanas. Seguramente el aficionado o periodista decepcionado por el papel del holandés esperaba un partido como el de la Supercopa contra el Valencia, en el que rompiera constantemente a sus pares y generase espacios sin descanso. Sin embargo, cada vez que intentaba encarar, Robben se encontraba a Fabio Aurelio, a Riera, que jugó casi de falso lateral, y a Mascherano, quizá el mejor pivote defensivo del mundo. En estas condiciones, y a pesar del deficiente auxilio de Ramos ?que no tuvo su noche- el tulipán sacó algunos desbordes e incluso la ocasión más peligrosa del Real Madrid, en un disparo envenenado que repelió Reina. No fue Arjen la figura del partido, pero desde luego no merece la crucifixión de la que se le está haciendo objeto.
Igualmente, se ha cuestionado el ingreso de Guti en el segundo tiempo, y se ha criticado duramente el partido del jugador de Torrejón. Lo segundo es más o menos lógico, toda vez que Gutiérrez pareció fuera de forma ?algo lógico tras tanto tiempo de lesión- y además de que las cosas no le salieron, se encontró con el tipo de contrincante que peor se adapta a sus características: una defensa a la cual es casi imposible colarle un pase por dentro ?la especialidad del rubio-, la ausencia de un ariete que pueda abrir huecos necesarios para ello, encontrar en su zona al antedicho Mascherano, tener que cubrir, al menos nominalmente, la derecha, etc. Sin embargo, no parece nada extraña la decisión de Juande, quien podía esperar con toda legitimidad el chispazo de un jugador genial ?siempre el detalle, que esta vez cayó del lado red-, y que además daba a Robben la posibilidad de probar la izquierda, toda vez que en el otro lado la penetración había sido imposible.
Visto pues que quizá el planteamiento del entrenador no fue tan erróneo, y que hablar de baño táctico tal vez fue exagerado (no hubiera sido injusto un 0-0, que no es un mal resultado para ir a una vuelta fuera en la Champions) la pregunta es ¿qué posibilidades tiene el Madrid de remontar en Anfield? Seguramente muy pocas, casi inexistentes, pero las que hay, sin duda, pasan por un rigor táctico del Madrid similar al del Bernabéu. También pasan por una concentración absoluta ?el fallo de Heinze en este sentido debe servir como ejemplo-, efectividad máxima frente al marco, cuajo para asumir que noventa minutos son muchos, improvisar de algún modo algo que se parezca a un delantero centro (y no pueden serlo Raúl ni Higuaín), trabajo extra en la estrategia y, por supuesto, un poco de suerte, siempre importante en choques tan igualados donde los imponderables (público, presión al árbitro, etc.) suelen favorecer al local y le otorgan en este caso, junto con la exigua diferencia del marcador de partida, una ventaja considerable. Remontada muy improbable, pues, pero no imposible.
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