Ahora bien, sobre la realidad de fondo de la crisis eléctrica cabe formular algunas preguntas:
¿Por qué la rica corporación AES, propietaria del 30% de la generación eléctrica del país y que tenía la condición ?envidiable? de integración vertical con su distribuidora (Edeeste) no retuvo a ésta sino que la vendió ?al primer postor??
¿Por qué no apareció otra empresa dedicada al negocio eléctrico interesada en comprar esa compañía?
¿Por qué ha sido tan, pero tan difícil conseguir la inversión de capitales frescos para instalar una planta a carbón en la República Dominicana?
Posiblemente entre las respuestas se cuenten las siguientes razones:
1. Las inversiones en distribuidoras, es decir en redes, transformadores, contadores, postes, vehículos, etcétera, son multimillonarias y esencialmente hundidas, y ninguna empresa conocedora del negocio se entusiasma en invertir en esa rama si la recuperación de capitales y beneficios depende tan fuertemente del cabildeo político, de los subsidios arbitrarios y de los vaivenes electorales en este país.
2. Las empresas distribuidoras tienen muy poco poder de presión sobre los gobiernos. Por ejemplo, una distribuidora nunca podrá por sí sola dejar sin energía a todo un municipio, pero una planta de generación sí puede hacerlo con simplemente apagar, dizque para ?mantenimiento?, una de sus calderas. Por eso AES se amplió en generación con la planta de gas natural de Andrés (2003) y se cerró en distribución vendiendo a Edeeste.
3. Pero ese poder es mayor si la firma generadora tiene una gran cuota del mercado como sucede con AES y con Ege-Haina y si, además, es parte de en un sistema cuya curva de oferta o capacidad disponible de producción bordea la demanda. Esos hechos las hacen superpoderosas y un simple amago de apagar pone de ?carrerita? al Gobierno, a otros generadores y a los consumidores.
4. Pero, el problema de fondo lo presenta el actual arreglo de dicho mercado, uno en el cual el Estado es regulador, máximo propietario y principal comprador vía subsidios, PRA y otros esperpentos. ¿Cómo pedirles, en un desorden así, a empresarios racionales, que inviertan millones de dólares en bienes que, una vez ?hundidos?, es muy difícil recuperar sus costos? La estrategia de los empresarios es bastante racional si tomamos en cuenta que su principal lógica es la de ganar y ganar sin importar demasiado lo que le pase al contribuyente. El que no tiene estrategia es el gobierno del presidente Fernández y su mentado Gabinete eléctrico. Con la agravante de que el responsable de proteger el interés público es precisamente el Gobierno y no los empresarios. Sean rubios o mulatos.
5. En nuestro sistema, el sector privado tiene casi el monopolio de la administración y propiedad de la generación eléctrica, y van en coche, porque el Estado, con su populismo y sus Edesur y Edenorte, es una especie de monopsonio infeliz, ya que es el principal comprador pero sin posibilidad de escoger sus vendedores.
Como se ve, no es sólo que las empresas privadas hacen ?presión estatizante?, es que la dinámica estructural de este malhadado mercado empuja hacia la ruptura en dos direcciones posibles: estatización full o reprivatización a gran escala.
http://www.elnacional.com.do/article.aspx?id=59509| Fernández frente al ?sudoku? eléctrico | |||||||
| Pero, aparte esa participación accionaria el Estado es propietario de las redes de transmisión y de casi el 83% de las propiedades de distribución, que son los canales por donde fluye y se comercializa la electricidad producida por los generadores. | |||||||
| Antonio Almonte | |||||||
| domingo, 10 de agosto de 2008 | |||||||
En estos días, funcionarios públicos y algunos comentaristas reclaman la renegociación de los contratos con las generadoras de electricidad para reducir el precio de venta del kilovatio-hora. Pero, parecen ignorar que el Estado es propietario del 50 % de las acciones de EGE-ITABO y EGE-HAINA que son las principales tenedoras de dichos contratos y que controlan más del 35% de la generación eléctrica del país. Es decir, que el propio gobierno es cómplice y beneficiario de la ?explotación? a que nos tienen sometidos los generadores. Pero, aparte esa participación accionaria el Estado es propietario de las redes de transmisión y de casi el 83% de las propiedades de distribución, que son los canales por donde fluye y se comercializa la electricidad producida por los generadores. Más aun, el estado recibe el 62.5% de los beneficios de las dos generadoras capitalizadas (25% de impuestos y 37% de utilidades). Quiere decir pues, que cuando el gobierno reclama la renegociación de los contratos se lo está reclamando a sí mismo y, por otro lado, es difícil entender como con tanto peso de propiedad y poder político el Estado aparece tan, pero tan débil frente a sus socios. Ahora bien, es cierto que los costos de generación están sobrevaluados, fruto no de los Acuerdos de Madrid ? como se dice-, sino de los contratos originales de la capitalización firmados por el actual Vicepresidente de la CDEEE entre 1998-2000 y que fueron modificados para reducir precios (36%) en los Acuerdos Madrid (2001); pero la propia CDEEE en un documento que aparece en su página WEB, titulado Situación Financiera Corriente del Sector Eléctrico, julio2008, dice que con las renegociaciones no se obtendrían más de 40 millones de dólares en lo que resta del año, suma poco significativa frente un déficit de más de 1,300 millones que la institución proyecta para el 2008. Y es que esos sobrecostos de generación no son ni por asomo las causas principales de los problemas del sector. Segundo, el Estado es el propietario de EDENORTE y EDESUR y dueño del 50% de EDESTE, y como en total esas distribuidoras dejan de facturar en promedio cerca del 44% de la energía que compran a los generadores y de la facturada dejan de cobrar más del 10%, para un total combinado de pérdidas entre el 45 ? 50 %, el gobierno pasa a ser, en consecuencia, el verdadero causante del déficit financiero del sector. Algunos señalan a los altos precios de generación como causa de la ineficiencia de las distribuidoras, pero bueno: ¿y qué tienen que ver los contratos o las generadoras con que las distribuidoras ni siquiera facturen la energía que compran y no cobren la energía que facturan? Las distribuidoras facturan a un precio promedio superior al precio a que compran la energía a los generadores. De hecho, el margen de intermediación de las distribuidoras, conocido como Valor Agregado de Distribución (VAD), fue de US$0.07/kwh en los primeros seis meses del 2008. El VAD de una distribuidora eficiente es de unos US$0.03/Kwh. En tercer lugar, el subsidio a los barrios PRA abarca más de 550 mil conectados, y en total se estima en más de un millón de hogares en el país sin medidores y conexión formal. Entonces, la focalización significaría inversiones de decenas de millones de dólares en redes, subestaciones, medidores y logísticas para facturar y cobrar por lo menos el 80-85% de la energía. Pero EDENORTE y EDESUR no puede invertir en la creación de esas capacidades operativas porque no recaudan ni para cubrir sus costos y EDESTE no invierte porque no tiene garantías de recuperación de las inversiones y, además, porque recupera sus costos de sobrevivencia a través del PRA y otros desembolsos del gobierno. La tendencia de esos problemas es a agravarse, porque en los últimos tiempos el gobierno no ha hecho inversiones en generación ni en infraestructuras de distribución a pesar del crecimiento de la demanda a ritmo de 5% anual. Y, mientras tanto la Superintendencia ha congelado la Ley 125-01 para aplicar en su lugar la novísima Teoría Méndez de Regulación, al tiempo que, en silencio, los agentes más poderosos del mercado avanzan en posicionamiento estratégico e integración horizontal y vertical. Como se ve, el Presidente Fernández esta frente a un sistema que no es ni publico ni privado, sumergido en grave crisis y mas enredado que un crucigrama japonés, de esos que hoy le llaman ?sudoku?. http://www.clavedigital.com.do/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=12272&Id_ClassArticulista=266
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| El fracaso del gabinete eléctrico | |||||||
| Naturalmente, el tiempo y las experiencias vividas nos han ensenado que las causas de las crisis eran y continúan siendo esencialmente estructurales, relacionadas con la organización y la regulación del sector y su debilidad institucional. | |||||||
| Antonio Almonte | |||||||
| lunes, 04 de agosto de 2008 | |||||||
En tiempos de la CDE de Don Julio Sauri y el doctor Joaquín Balaguer, mucha gente creía que el problema del servicio eléctrico dependía de quien fuera el administrador de la Corporación. Naturalmente, el tiempo y las experiencias vividas nos han ensenado que las causas de las crisis eran y continúan siendo esencialmente estructurales, relacionadas con la organización y la regulación del sector y su debilidad institucional. Pero, no obstante al carácter estructural de la crisis eléctrica, no se debe minimizar el hecho de que la visión y los compromisos de los burócratas influyen en la imagen y el rendimiento del sector que dirigen. En ese sentido, puede observarse que el llamado Gabinete eléctrico del gobierno luce agotado y atrapado en un retornelo compuesto de parches intrascendentes y repetición de promesas que nunca se cumplen. Podemos resumir ese fracaso en los siguientes elementos: 1. En cuatro años no ha sido capaz de focalizar y transparentar los subsidios del sector. En lugar de ello ha distorsionado y empeorado el que encontraron, puesto que el Programa de Reducción de Apagones (PRA), aparte de ser concebido como algo provisional, apenas si representaba el 8% de energía servida a los barrios en el 2004 y hoy representa el 12% y cuenta con una creciente parafernalia burocrática y de personal. El actual esquema de subsidios cruzados que llega hasta un consumo de 700 Kwh por mes es excesivo y sin comparación en el resto de América Latina. 2. Mantiene una grave confusión institucional, tal que no se sabe cuál es la institución reguladora, si la Superintendencia o la CDEEE; y cual tiene la función de formular las políticas de expansión e inversiones en el sector, si la CDEEE o la Comisión Nacional de Energía (CNE). La CDEEE se ha engullido a las demás instituciones y en lugar de una corporación empresarial, sujeta a regulación, ? como establece la Ley ? y sin potestad legal para formular políticas y fijar precios, en la práctica actúa como el Gran Jefe. La CDEEE hace licitaciones, renegocia contratos, anuncia congelamiento o aumento de tarifas, maneja el subsidio PRA y representa al Estado en contratos y negociaciones. Ese embrollo institucional en el lado del Estado es uno de los obstáculos principales para el flujo de inversiones privadas de calidad en el sector. 3. Desde su llegada al poder, el Gabinete asumió como estrategia principal lograr la instalación de dos nuevas plantas generadoras a carbón con la finalidad de abaratar el costo promedio de generación y de paso conseguir recursos adicionales para financiar parte de sus compromisos con el contrato de Cogentrix. Pero, el Gabinete pretendió lograr esas inversiones (1200 millones de dólares) sin antes mejorar la capacidad de facturación y de cobro de las distribuidoras. La pretensión fallo y solo han aparecido ofertas con base a contratos que resultarían leoninos para el país. Ese fue un grave error estratégico debido a que el eslabón clave de la crisis eléctrica no es el sector generación, sino el de distribución y cobro. Si las empresas distribuidoras estuviesen cobrando por encima del 85% de la energía que entregan al público, entonces las inversiones en generación llegarían de manera espontanea. Más aun, es probable que las empresas tenedoras de los contratos se mostrasen en disposición a renegociar para expandir sus inversiones en generación, desestimular la entrada de nuevos competidores y aprovechar el alto nivel de recuperación de efectivo de las distribuidoras. Hoy, en promedio las distribuidoras permanecen con casi el mismo nivel de deficiencia del 2004, apenas cobran un poco más del 50% de la energía que compran. En cuatro anos el déficit apenas si se ha movido. La pretensión de corregir eso mediante generación de bajo costo es equivocada, porque como hemos visto esa generación no llegara, precisamente porque no hay confianza en las distribuidoras. Fruto de sus errores, el gabinete ha perdido credibilidad y va quedado como un equipo de funcionarios superado por las tareas y que a veces, atormentados por las críticas, solo atinan a gritar: ¡El Acuerdo de Madrid! ¡El Acuerdo de Madrid! http://www.clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=12221&Id_ClassArticulista=266 |


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