SANTO DOMINGO. El pasado miércoles, en un acto de entrega de becas, una estudiante repitió lo que han hecho 6,600 personas este año, apelar a los amplios poderes del Presidente de la República y hacerle una solicitud. La joven entregó una carta al presidente Leonel Fernández.
Si bien el Jefe del Poder Ejecutivo no tiene tiempo para atender cada carta, papelito, solicitud de cita y otros recursos dirigidos a despertar su sensibilidad, la comunicación tampoco cae al vacío. Un mini gabinete de comunicación y un equipo informático le prestan manos y ojos al Jefe de Estado para dar seguimiento a cada caso. En ese engranaje, Juan Francisco Santamaría constituye una pieza fundamental.
El sociólogo y politólogo se desempeña como asistente especial de Fernández y coordinador del Centro de Gestión del Presidente, una oficina creada en 1998, que dependía del despacho presidencial y ahora responde a la Secretaría de la Presidencia.
"Generamos dos comunicaciones, una va dirigida al que escribió, diciéndole que el Presidente recibió su comunicación y que ha sido enviada a tal sitio para que consideren su solicitud. Otra carta se le dirige al director de la institución a la que nosotros la referimos", explica Santamaría en una entrevista para DL.
El funcionario, asistido por tres personas, ha realizado esa labor en los períodos de gobierno de Fernández, desde 1998, cuando se creó la oficina. Pero en la labor no sólo actúa su discreto despacho, ubicado en la primera planta del Palacio Nacional. Al lado trabaja Yarima Sosa, la encargada del Plan Social del Presidente -no de la Presidencia. Esta mujer de piel canela y algunos seis pies de estatura, y que forma parte de la comitiva de Fernández por doquiera que va, es quien recibe cada carta o manuscrito que en las actividades le entregan al mandatario.
Las misivas que llegan por las vías formales van directamente a la Secretaría Administrativa de la Presidencia, que las sube al sistema. La interconexión de estas unidades con el despacho presidencial y la Dirección de Prensa tiene como soporte informático al Sistema de Información Gubernamental (Sigob).
En sus inicios, la oficina de Santamaría daba "valor añadido" a las solicitudes de citas: investigaba los posibles temas que movían a los solicitantes, quienes por lo general se niegan a revelar su interés. Las ocupaciones del mandatario son múltiples y el tiempo es limitado, por lo que necesita adelantarse con las posibles respuestas, explica Santamaría.
"Inteligencia burocrática"
"Tenemos que aplicar inteligencia burocrática; por ejemplo, viene un gran banquero que quiere ver al Presidente y nosotros averiguamos todas las posibles cosas que quiere hablar; que si el grupo está en expansión y quiere que el Gobierno instruya al Banco de Reservas para una línea especial de crédito; que si tiene problemas con Aduanas, porque le confiscaron un cargamento o cosas tan personales como que una hija se casó con un ruso, y ahora vive en Moscú y que le gustaría ver, para que ella no se aburra, si la puede nombrar en un cargo diplomático?", cuenta Santamaría.
Juan Francisco Santamaría Asistente especial del presidente
"Escriben hasta por cosas de simple policía"
SD. Juan Francisco Santamaría, asistente especial del presidente Leonel Fernández, cuenta parte de sus vivencias en la tarea de dar seguimiento a las peticiones que recibe el mandatario.
P:¿Qué pide la gente?
R: La mayoría son solicitudes de trabajo, becas; también denuncias, que si alguien lo maltrata, hasta cosas de simple policía, alguna madre y padre escribe para denunciar que tiene un hijo que no sabe dónde está. También llegan felicitaciones al Presidente porque ganó las elecciones, por su cumpleaños, porque lo está haciendo bien. Llegan críticas, invitaciones a actos sociales, a bautizos, cumpleaños, bodas; gente que pide citas o que tiene un negocito y quiere un crédito.
P: ¿Le gusta su trabajo?
R: Yo creo que este es un trabajo simple, humilde, pero muy importante, porque en primer lugar, la gente tiene la satisfacción de que cuando usted escribe el Presidente responde.
P: ¿Pero el Presidente realmente puede verlo?
R: Él podría saber que la persona pidió una casa, porque el programa genera un informe. Cuando él prende su ordenador, chequea la tecla de la correspondencia, y puede ver todo el que le escribió y qué quería, la institución encargada y lo que decidimos. Es una pena que él mismo no tenga mucho tiempo para ver esos casos y también es una suerte, porque si no viviría en estado de shock.
P: ¿Las dependencias están obligadas a contactar a los interesados?
R: Sí, y en la mayoría de los casos los contactan; cuando los funcionarios son nuevos son muy diligentes; incluso, tenemos que explicarles que cuando les mandamos esa comunicación no quiere decir automáticamente que tienen que acceder a la petición, sino que tienen que evaluarla.
P: ¿Cuál anécdota tiene?
R: En una comunidad pequeña alguien escribe diciendo que tiene cinco muchachos, que tiene las manos enfermas y no puede lavar, que le gustaría que le dieran una lavadora. Lo referimos a la Lotería, Aduanas o cualquier institución. Sucede que cuando la persona recibe lo que pidió, el pueblo entero escribe pidiendo.
P: ¿Cuál es el procedimiento más idóneo para llegar al Presidente?
R: Dirigir la carta al Presidente, la puede enviar por correo, traerla para que le sellen una copia como recibida y entonces comienza el recorrido interno. La gente suele poner vía no se quién, para que esa persona lleve la carta a las manos del Presidente, pero yo no puedo ir cada vez que vea al Presidente a llevarle una carta que me dieron. Puede usar el correo electrónico con el nombre del Presidente y, a continuación, la dirección presidencia.gob.do.