SANTO DOMINGO/República Dominicana.- A sus 37 años, Carlos Miranda Levy va por su octavo proyecto de
negocio, pero esta vez manipula el más ambicioso de todos. Después de haber logrado construir una audiencia de más de 3,000,000 de usuarios en línea, ahora su propósito de vida se concentra en la creación de una red que funcionará como un mercado de contenidos que conectará a los medios del mundo con los contenidos de otros medios.
Miranda es dominicano. Es creador, entre otros sitios exitosos, de la red de comunidades virtuales Civila.com, de Educar.org y de Socinfo.com. Este proyecto es diferente en varios sentidos: la inversión requerida es mucho mayor y su impacto social será también superior. Esta es la razón por la que decidió que no trabajaría solo y se acogió a la guía de Emprende, una incubadora de negocios que le ha llevado de la mano desde la creación de su plan de negocios y le acompaña en el proceso de conseguir los fondos para materializarlo.
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"Una incubadora es una oportunidad para desarrollar una idea propia, donde los emprendedores la convierten en un negocio, en un compromiso de trabajo y esfuerzo", dice Marcos Troncoso, director de Emprende. La organización que dirige actualmente incuba 12 empresas, las ayuda a tomar forma en su etapa más temprana, en la que apenas existe un proyecto, y lleva a otras cuatro en la etapa de aceleración, en la que les ayuda a expandirse o afianzarse en el mercado.
"Un país tiene que mantenerse continuamente creando nuevos negocios y empresas", dice Troncoso, para quien urge la definición de políticas concretas de incentivo a la formación de empresas nuevas e innovadoras. "Las nuevas empresas son las que crean empleos y hacen exportaciones", agrega.
Para el director de Emprende, entidad sin fines de lucro que como parte del ecosistema del Parque Cibernético de Santo Domingo se concentra exclusivamente en el emprendimiento tecnológico, hace falta
que existan incubadoras de negocios para cada uno de los sectores de la economía, como el turismo y la industria.
En abril de 2007, el decreto 190-07 creó el Sistema Nacional de Innovación y Desarrollo Tecnológico, por el que surge Proincube, una incubadora de negocios enfocada principalmente en el sector industrial
y una Red de Incubadoras de Negocios, que se encuentra en formación.
Pero para Troncoso, aunque son pasos importantes, las medidas son insuficientes y deberían tocar también al terreno fiscal.
En su opinión, el Estado debe ser copartícipe del desarrollo de la innovación. Para ello propone la deducción fiscal de las inversiones hechas sobre empresas innovadoras en su etapa temprana, antes de la
existencia de un prototipo.
"La realidad es que ningún país ha desarrollado cultura de inversión de riesgo sin incentivos fiscales", dice Troncoso. "Para todo el que invierte en algo nuevo e innovador, sin garantías, el Estado tiene que estimular a que a ese inversionista se le provea del acceso a capital que necesita el emprendedor", opina.
Para Troncoso, República Dominicana carece de una cultura emprendedora que es necesario desarrollar y las actividades necesarias para lograrlo ya son conocidas porque han sido exitosas en otros países.
Entorno favorable
Sin embargo, el decano de la Escuela de Negocios de Barna, Francisco Javier Bernal, tiene una perspectiva más optimista. Para él, República Dominicana cuenta con uno de los entornos más favorables de la región para los emprendedores, y aquí se empiezan negocios mucho más fácilmente que en otros países de
Latinoamérica.
"Hay mucho más apoyo de la familia y de los amigos, la gente curiosamente tiene como ambición personal, en gran medida en el caso de los directivos de empresas, crear su propia empresa, y las crea.
Este país es muy fértil en la creación de empresas", dice Bernal.
Para él, el mayor incentivo que recibe el emprendedor dominicano, es el mercado amplio y creciente con el que cuenta para hacer negocios.
"De mi experiencia puedo decir que éste es un país de emprendedores. Lo que hacemos desde la escuela de negocios es apoyar procesos de emprendimiento que ya se han venido dando durante los últimos 50 a 60 años", comenta Bernal.
Una guía
En 2004, Carlos Miranda, emprendedor creador de Medios Libres, fue a la Universidad de Stanford para realizar estudios en emprendimiento tecnológico social. Es justo en este proceso cuando concibe el proyecto que ahora se encuentra gestando. No obstante su formación y su experiencia en proyectos de negocios, para este caso más ambicioso Miranda optó por acudir a una incubadora.
"La incubadora te ofrece un proceso más encauzado", dice. Para crear su sistema, Miranda necesita reunir US$700,000 y la incubadora le ofrece la experiencia y los contactos que no tiene en la presentación de proyectos de esta envergadura.
"En una próxima ronda nuestro equipo tendrá la oportunidad de presentar el proyecto de una vez a 20 inversionistas. No es lo mismo que ir con tu proyecto debajo del brazo para lograr que te reciban,
que pregunten quién es ese, a que la incubadora invite a los inversionistas a ver los proyectos que ellos ya validaron", dice en referencia a una nueva red de inversionistas ángeles que se presenta esta semana.
Según Emprende, la tasa de mortalidad de las empresas fuera de la incubadora es de más de un 70% antes de los 18 meses. Pero el aspecto más difícil es conseguir los fondos en la etapa inicial. Primer impulso. Este jueves tiene lugar el lanzamiento público de Enlace, la primera red de inversionistas ángeles en el país, caracterizados por aportar capitales a empresas que se encuentran en su etapa más temprana, cuando todavía no existe un prototipo y los riesgos son relativamente altos.
Enlace ya tiene 27 miembros y hasta ahora se han hecho dos rondas de inversión, reuniones en las que varios emprendedores tienen 15 minutos para presentar su proyecto a un grupo potencial de inversionistas.
Cada una de estas rondas, de tres a cuatro proyectos como máximo, es seguida de un coctel en el que los inversionistas pueden conversar con los emprendedores que les han interesado. Si se despierta el interés de inversión, la red se encargará de propiciar los encuentros particulares.
"La red sirve como un ente facilitador, primero para que haya un primer contacto entre el emprendedor y el inversionista y luego para una segunda reunión si existiera un interés mutuo", apunta Troncoso.
En estas reuniones privadas, el emprendedor comparte bajo confidencialidad los detalles del proyecto, presenta sus requerimientos financieros y propone sus condiciones de negocio: qué porcentaje de las acciones está dispuesto a ceder y qué aspectos del control puede negociar.
Según Bernal, de Barna, en el país los profesionales más emprendedores provienen del área de la salud, que en su mayoría tienen sus propios consultorios y trabajan a medio tiempo para una entidad de salud de gran tamaño. Les siguen los ingenieros y arquitectos, que participan en licitaciones desde muy jóvenes.
Pero Troncoso lamenta que los profesionales que salen de las universidades estén más preparados para ser empleados que para ser empresarios.
* Incubadoras: desde la idea hasta el dinero
1 Pre-incubación: Una vez admitida en la incubadora, los primeros seis meses se dedican al perfeccionamiento de la idea del negocio, así se logra una incubación con mayores posibilidades de éxito. Aquí se definen los productos de la empresa.
2 Incubación: En esta etapa se estructura y fortalece la empresa para lanzarla al mercado en el plazo más corto posible. Se desarrolla un plan según el área y características de esa empresa. Se trabaja en el
desarrollo de un primer prototipo.
3 Graduación, egreso y seguimiento: Una vez alcanzados los parámetros y criterios definidos durante la etapa más temprana, la empresa es graduada para caminar sobre sus propios pies, aunque todavía con el seguimiento de la incubadora.
4 Aceleración: Es la etapa de madurez y de expansión del negocio del emprendedor. La empresa es preparada para ampliar su participación de mercado y se le asesora para que pueda exportar sus productos o servicios a mercados extranjeros.
* Las claves
Incubadora: Es una institución, generalmente no lucrativa o de iniciativa pública, dedicada a asesorar y acompañar a nuevos empresarios en la formación de una nueva empresa a partir de una idea de negocio con cierto potencial de éxito. La asesoría incluye áreas como la estructuración de un plan de negocio, marketing y finanzas. En el país existen Emprende, una incubadora de negocios tecnológicos, y Proincube, dirigida al sector industrial.
Emprendedor: Es toda persona que toma la decisión de empezar un nuevo negocio.
Emprendedurismo social: Es una forma de crear empresas que mantiene dos propósitos principales: generar un negocio rentable y tener un impacto social positivo.
Inversionistas ángeles: Son hombres de negocios que colocan su dinero en empresas de riesgo por encontrarse en su etapa más temprana. Normalmente hacen inversiones no muy voluminosas, suficientes para que la empresa empiece a operar. A cambio reciben un porcentaje de las acciones de la empresa (10%-25%).
Citas: "Sin instituciones como el ITLA o Emprende habría sido imposible desarrollar mi proyecto. Ahora trabajamos con ellos en la patente internacional.- Rafael ben Médico y emprendedor.
"No hay cultura de inversión de riesgo. Los dominicanos somos rentistas. Para nosotros invertir nuestros ahorros es abrir un certificado en un banco".- Marcos Troncoso
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/Titulares.aspx?id_Articulo=15576
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