Por AstroLander el 03-May-2009 |
Super Riviú: X-Men Origins: Wolverine: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
Este fin de semana marcó el regreso a la pantalla grande de Hugh Jackman interpretando al mutante más querido de todos los tiempos en su propia película. Después de tanta espera, hype y controversia, qué tan afiladas están las garras de X-Men Origins: Wolverine?
Hacer esta reseña fue un poco difícil para mí, porque yo crecí creyendo en el personaje de Guepardo, el único X-Men que veía que no seguía el status quo de niño bien portado/tengo que salvar al mundo con mis superpoderes. Para mí al igual que muchos otros contemporáneos, Logan fue la primera real incepción del concepto del anti-héroe; un tipo rudo, serio, determinado a vivir con un pasado que no puede cambiar. Eso… hasta que alguien en Marvel decidió convertirlo en un personaje que no puede morir y que realmente no tiene mucho que decir más allá de “dime dónde está?!”, “soy el mejor en lo que hago… bla bla bla” y “bub”.
X-Men Origins: Wolverine no se embarra tanto de este problema, pero por poco y lo logra.
Verán, en esta película cuentan el origen de Wolverine tal cual (aunque resumido) que en los comics por la primera mitad de la cinta. Pasado este tiempo y en plena recta final, el filme se convierte en una atorrancia que se desvía brutalmente de lo que conocemos, no solo de la historia de Logan, sino también de la de otros personajes importantes y casi igual de queridos.
Todo comienza cuando nos explican que Víctor Creed alias Sabretooth (Liev Schreiber) y James Howlett alias Logan/Wolverine son de hecho hijos del mismo padre, quien muere poco después de salir en pantalla a manos del mismo Logan cuando a este le salieron sus garras de hueso por primera vez. Luego comienzan los créditos de la película, los cuales son bastante impresionantes y elaboran la relación entre Víctor y Logan, aunque de una manera resumida y con menos complejidad. Al parecer, tanto Sabretooth como Wolverine son inmortales a tal punto que han estado en todas las guerras importantes de los Estados Unidos y poco a poco se han ido convirtiendo en un duo, en las buenas y en las malas.
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El par termina enlistado en un grupo secreto de mutantes a cargo del Coronel William Stryker (Danny Huston) y allí es donde vemos al equipo trabajar en su mejor momento, con mutantes exhibiendo sus poderes de la manera más cool en memoria reciente (especialmente Ryan Reynolds que hace un papel super bueno como Wade Wilson alias Deadpool). Después de una misión en la búsqueda de un misterioso mineral en África, Wolverine decide renunciar al equipo, dejando a Víctor y los demás a la buena de su suerte.
Corta a seis años más tarde y Logan ahora es un hombre enamorado de Silver Fox (Lynn Collins) que corta leña en las montañas canadienses. Todo va bien hasta que Víctor reaparece en escena matando a la mujer que Logan ama, para luego sacarle la porra en una pelea. Es aquí cuando Stryker le dice que puede convertirlo en una máquina indestructible al inyectarle el adamantium que sacaron del mineral africano, a lo que Logan acepta a cambio de conseguir su venganza. Y el resto es historia… más o menos.
Stryker le inyecta el metal a Logan y luego trata de borrarle su memoria, pero Logan se da cuenta y escapa de las instalaciones. De allí en adelante la película se vuelve una real atorrancia. Mi punto es el siguiente: Stryker cree que puede matar a Logan usando una bala de adamantium, pero manda a uno de los mejores francotiradores del Universo Marvel, el Agente Zero, a matar a Wolverine sin las dichosas balas. En vez, las balas se quedan con Stryker para ser usadas en el final como un conveniente Deux ex machina que ata los eventos de esta precuela con los de las demás películas de X-Men.
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La historia goza de varias de estas inconsistencias en su guión, pero la bofetada real viene en forma del villano final, Deadpool, quien esta vez tiene su cara desfigurada y goza de una combinación de superpoderes que hasta incluyen el rayo óptico de Cyclops. Digo, yo hubiera podido vivir con el cambio, sino fuera porque este Deadpool tenía un control remoto por computadora que incluso obedecía comandos como “atacar” y “decapitar”. Yeah, típico de la Fox.
Si hay algo salvable de esta película son las escenas de acción. Bien logradas, sumamente entretenidas, hay momentos en que me dije a mí mismo “wow, esto no era posible hace 2 años”, no porque la película tuviera efectos fuera de este mundo, sino porque en la misma pelea estaba viendo versiones creíbles de Wolverine, Sabretooth y Gambito (Taylor Kitsch) en un callejón. Seguro, hay cosas que hubiera podido cambiar, como la pelea final que parece más un homenaje brujo a Star Wars: The Phantom Menace, pero en general la mayoría de la acción fue muy entretenida.
Me hubiera gustado que le dieran más tiempo en pantalla a Deadpool y Gambito, porque son personajes super cool en los cómics, pero lastimosamente la historia nunca les dio mucho tiempo en pantalla con Logan, aún cuando Gambito resulta ser una parte importante de la historia. En vez de esto, los guionistas nos dan más acción con una tanda de cameos que incluyen a Toad, Quicksilver, Cyclops, Emma Frost (la hermana de Silver Fox) e incluso el mismisimo Patrick Stewart en su rol del Charles Xavier con todo y efectos gallos de rejuvenecimiento digital.
Veredicto
Al final del día X-Men Origins: Wolverine termina siendo un éxito comprobado de ventas para todo aquel que no haya leído bien la historia del mutante. Para el resto de nosotros, los que leemos y seguimos comics, lastimósamente nos tocó ver como Twentieth Century Fox volvió a meter mano en una película que no es tan buena como X-Men 2, pero tampoco tan mala como X-Men 3: The Last Stand. Pudo ser mucho mejor, pero lo que tenemos al menos entretiene por 2 horas y media.
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