Una de ellas era una bruja vestida de negro, con un sombrero alto; otra era la de un hombre con traje y corbata oscuros, su silueta se tornaba cada vez más vaporosa cuanto más lo mirabas. La tercera criatura fue la que más aterró a Sara, pues era un demonio de ojos carbonizados, con forma humana, en carne viva y envuelto en llamas.
- No temas, mi niña - dijo la Bruja.
Y Sara comprobó que tenía la voz más dulce que jamás había oído. Incluso le recordó a su madre... probablemente fuese más musical y tierna que la de su madre... bueno, lo pensó mejor e incluso creyó que la Bruja era mucho mejor que su madre. Así que le dio la mano cuando ella le tendió la suya acompañada de una sonrisa. Eso tranquilizó por completo a la pequeña.
- Te voy a presentar a tus nuevos amigos - siguió la Bruja-. Éste es Sandman, pero le puedes llamar Sueño, te será más fácil. Y aquel es Fatuo, ilumina con su fuego a los niños
perdidos.
- Pero yo no me he perdido - dijo Sara en un susurro.
Y Fatuo sonrió en negro a Sandman mientras se frotaba las manos en llamas.
- ¿No quieres ver tu regalo de Navidad? - le preguntó la Bruja a Sara.
- Claro, pero todavía no es la hora, no ha llegado Papá Noel y el árbol... ¡¿Qué le pasa a mi árbol?! - gritó la pequeña al ver cómo comenzaban a carbonizarse las ramas.
- No te preocupes, pequeña, Fatuo lo arreglará. Será tu nuevo Papá Noel...
- No quierooo, me da miedo, yo...
-
Chisssst, ahora túmbate en el sofá, cariño, al dormirte de nuevo verás tu regalo. Repite con Sandman - dijo la Bruja.
Y Sara hizo lo que la Bruja le dijo y repitió estas palabras que Sandman le susurraba una y otra vez al oído:
Ahora me iré a dormir,
rezaré al Señor para que vele por mi alma,
pero si muero antes de despertar,
pediré al Demonio que se la lleve a su casa *
Luego Sandman abrió su mano y sopló, y de su palma salió un puñado de arena que vino a parar a los ojos de la niña, la pequeña los cerró de inmediato y cayó en un profundo sueño del que Fatuo se encargaría que jamás despertase.
- Una menos... vayamos a la siguiente casa - dijo la Bruja mientras se ajustaba su sombrero y se dirigía al hueco de la chimenea.
"* traducido de una parte de Enter Sandman de Metallica, sólo he modificado el último verso.