Por Diego Jerez el 04-Aug-2008 | Está bien, lo admito, confieso, me culpo: Soy tomasista, si es que se puede serlo sin saber de toros? No me hace falta, para eso es arrogante la ignorancia. No me hace falta, tengo ojos en la cara, y sangre en este pecho que se encoje cada vez que el toro se arranca, y lo busca, y gira y gira como guardando un pedestal imaginario; el que la historia reserva a este diestro? José Tomás: la estatua que sangra; el vértice callado de un reloj de sol de albero, en torno al que gira el toro como la sombra de las horas. José Tomás: El Toreo.
Leer más... Y es que el de Galapagar es uno de esos matadores que hacen época, que crean afición, y que engrandecen el tan cuestionado arte de Cúchares. José Tomás es la cara de la fiesta, y es la cruz de los antitaurinos, que la ven resucitar en cada uno de sus muletazos; pero lo es, además, de esa pléyade de espadas, más o menos meritorias, que han de vivir a su sombra. ¿Quién habla de Enrique Ponce? ¿Quién, de Morante? ¿Quién, de El Juli? Entiéndanme: fuera de las peñas taurinas y de los escasos programas especializados?
Es por esto que, aún declarándome tomasista, siento cierta tristeza por el modo tan injusto en que la prensa trata a otros diestros. Es el caso, por no ir más lejos, de José Rodríguez, ?el leonés impasible?, triunfador de la feria en el mediorruedo parlamentario.
Desde que tomase la alternativa en el 2004, Rodríguez ha abierto dos veces la puerta grande del congreso, ha cortado infinidad de orejas (Gotzone Mora, Redondo Terreros, Paco Vázquez?), y ha toreado en más plazas que nadie sin recibir una sola cornada. Pese a todo ello, la crítica sigue atacándole con una fiereza y gratuidad inusitadas.
Es cierto que no baja la mano, pero también lo es que torea con más bajeza que nadie. ¿Qué lo hace con el pico de la muleta? De acuerdo, pero es sólo porque no necesita tanto trapo como los demás. ¿Qué las reses de Rajoy son mansas, descastadas, y sospechosas de pitones? Indiscutible, pero que le reclamen a Rajoy?
También soy consciente de que Rodríguez carece del empaque de José Tomás; y no seré yo quien niegue que tiene un mucho de birlongo, pero díganme si no es una delicia verlo dando capotazos: patronal, sindicatos, oposición, iglesia? ¡Lo que le echen! ¿Y qué me dicen de su cuadrilla? Para sí la quisieran muchos: ese picador barbado, Rubalcaba, diríase que es mismo Neptuno con su tridente; y ese banderillero cojo, Pepe Blanco, que ya le gustaría a El Fandi? Eso, por no hablar de su moza de espadas: Fernández de la Vega, que, si bien es cierto que no trabaja demasiado, cumple con la cuota como la que más?
José Tomás es el más grande; su técnica, y ese valor temerario, casi suicida, que exhibe ante el toro, hacen de él una leyenda viva de la tauromaquia; pero eso no debería impedirnos reconocer la gran valía de otros toreros que, como Rodríguez, saltan a la plaza cada tarde a arriesgar su vida? Porque, si de valor se trata, y si éste encuentra en el estatismo una de sus mayores pruebas, sólo tienen que mirar al ruedo ibérico: 750 kg en la tablilla, zaino, bonito de cara, y con casta. Su nombre: Recesión. Frente a él, de izquierdísima y oro, el más zurdo de los diestros: Rodríguez Zapatero... ¿Ustedes ven que se mueva?
Publicado en Actualidad Almanzora el 15 de julio de 2007.
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