Por Enrique Laméyer el 12-Dec-2007 | Han pasado ya más de seis años desde que Fernando Torres debutara con tan sólo 17 años en el primer equipo del Atlético de Madrid. Fue un 27 de mayo de 2001. Su equipo se medía al Leganés en la primera de sus dos temporadas en segunda división. Sólo dos semanas después anotaba, ante el Albacete, su primer y único tanto de esa temporada que, además, dio la victoria al conjunto colchonero. Ahora, aquel jugador que entonces apodaron ?el Niño? juega en el Liverpool y se está convirtiendo, por méritos propios, en el jugador referencia de los reds.
Firmado por expreso deseo de Rafa Benítez y tras un desembolsa de 36 millones de euros Torres va, poco a poco, convirtiéndose en ese jugador que algunos intuíamos pero que, entre unas cosas y otras, en el Atlético nunca íbamos a poder ver. Por eso, muchos aficionados españoles vimos su fichaje por el club inglés como una ocasión única para su explosión definitiva. Quizá es pronto para decirlo pero, poco a poco, nuestras esperanzas se van confirmando.
Ayer, en Marsella, Torres anotó su tercer gol en Liga de Campeones, decimosegundo de la temporada con el Liverpool (seis en la Premier, tres en la Carling Cup). Una auténtica obra de arte. Recibió el balón en el pico del área francesa, se le llevó ante un defensor local, avanzó un par de metros, regateó con un toque sutil a otro rival y colocó el esférico con el interior de su bota derecha lejos del alcance de Mandanda. Una jugada que define a la perfección el juego del madrileño: velocidad, potencia y regate; señas de identidad del madrileño durante toda su carrera y que, como ya hizo en su debut frente al Chelsea, ahora en Inglaterra exprime al máximo.
Lejos del exceso de responsabilidad que sobre él recaía en el Atlético, donde casi se le otorgaba el papel de salvador del equipo, Torres ya se ha convertido en una de las estrellas de la Premier League, donde ya han buscado similitudes entre él y Thierry Henry, una comparación que si bien a nivel de trayectoria es tremendamente exagerada no lo es tanto si hablamos de su forma de jugar. Cabe recordar, además, que el español ha sido el único jugador nacional nominado al FIFA World Player de este año, lo cual deja patente que ha pasado de ser un jugador ?invisible? para el aficionado extranjero (consecuencia de no jugar competición europea) a estar ya en ese gran escaparate que es la Liga de Campeones en la que goles como el de ayer no hacen sino agrandar su imagen más allá de nuestras fronteras.
Comparaciones y nominaciones a parte, lo que sí es cierto es que el juego del ex del Atlético ha mejorado considerablemente desde su llegada a las islas. Una buena noticia para los seguidores de Torres, los aficionados de Liverpool y, por supuesto, la selección española, que puede encontrarse en la Eurocopa con ese jugador decisivo que lleva tanto tiempo buscando. Es evidente que el apodo del ?Niño? ya le queda demasiado pequeño.
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