con el cruce del día con la noche
el hombre que tropezará contigo
en una esquina X del mundo
la mujer que te brindará sexo
y la lluvia
que romperá los cristales
están esperando por ti
en un espacio transparente
mientras tú
haces planes
crees en una vida cuadriculable
piensas que el camino se hace
con listas de necesidades.
Sí, el camino está ahí,
y dentro de él
una mariposa se posa sobre un muro de textos
justo al centro de ese muro invisible
que cuestiona la vida
ese gran absurdo
que nos negamos a reconocer
ese pequeño gesto
que quizás nunca sepamos
si es la causa o efecto
de algún distante tsunami.
***
Una muchacha mira una postal de Atenas
y el perro se sacude para no llorar,
Atenas está muy lejos.
Tanto como esos jóvenes que posan desnudos para Leonardo
o aquella máscara que alguna dama dejó caer en el agua del lago.
Por eso ella sigue enredada en su espejo,
irreverente a cualquier calle de la Isla,
de espaldas a la ventana,
esperando al atador de puertas,
al incendiario de las margaritas.
Ella mira las postales,
deja caer su pañuelo
porque hay un joven presto a recogerlo
del otro lado de la ilusión.
***
Ambas vidasCada segundo
mientras la vida no avanza
más que un segundo,
y los días pasan en fila india
como animales hibernado
yo veo el filme de lo que no es mi vida
pasar por la pantalla de mi mente.
Ahí tú me esperas
a la salida de una bocacalle.
Es de noche
y las luces minúsculas de los barcos
sacan chispas de luz
sobre el agua de la bahía.
Siento dentro de mi cuerpo
el mismo cosquilleo adolescente
que estás sintiendo tú,
nuestras células están llenas de inquietud
cuando me ves
cuando te veo.
Somos dos peces ligeros
nadando en la misma agua.
Afuera de mi mente los días pasaran.
Serán cosas azules que se mueven por el aire.
Te olvidaré.
Me olvidarás.
Será inevitable
porque eso somos: pequeños instrumentos
del destino que nos presentó?Lien Carrazana Lau, mayo/2006.