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. Este domingo pasado, creo haber sido testigo de un hecho parecido al de este vídeo en el que el Primer ministro canadiense comete sacrilegio con la Sagrada Eucaristía.
. Seguramente, todo esto ocurre por esa maldita permisividad en las normas sobre la recepción de la comunión y lamentablemente... no será la última vez que pase, y luego harán de la Sagrada Forma, lo que quieran, ¡Que Dios nos perdone!!!.
Los católicos creemos firmemente, que alli, está realmente presente el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, por eso, aunque confiamos en su infinita sabiduría y poder, nos da mucha pena tanto agravio, porque además puede evitarse de forma muy sencilla. . Cuantas veces hemos hablado aquí, de la necesaria recuperación de los detalles. Gestos simples como la genuflexión delante del Sagrario, cada vez menos habitual, dan inmejorable testimonio exterior de nuestra fé en la Eucaristía, Otra de las prácticas, que podemos llevar a cabo, para manifestar nuestro cariño y devoción por Jesús sacramentado es la forma en que recibimos la Comunión. Desgraciadamente, en los últimos tiempos, se observa, tanto por parte de clérigos como seglares, cierta despreocupación en este tema fundamental. Tanto es así, que recurrimos a aberraciones tan diabólicas como las del vídeo que os traigo a continuación, en el que que en algunos países de Europa -con gran influencia del protestantismo- han creado un artilugio para recibir la Comunión directamente en la mano para evitar que el sacerdote tenga contacto con el receptor de la Eucaristía. La excusa ha sido la famosa gripe A y con este dispensador los laicos NUNCA RECIBIRÁN LA EUCARISTÍA EN LA BOCA aunque se pongan de rodillas.
. Este absurdo aparato demuestra que se ha perdido totalmente la devoción por el Santísimo Sacramento y algunos están más preocupados por contagiarse enfermedades que por recibir a Dios en sus almas. Para rescatar ese respeto y veneración debidos, es preciso volver a tomar conciencia, a través de una profunda reflexión común, de que es Dios mismo,en Cuerpo, sangre, alma y divinidad, Él que se encuentra escondido bajo esas Sagradas Formas. Los laicos que recibimos a Dios en la Sagrada Eucaristía y que lo adoramos y recibimos con respeto, debemos estar alertas y protestar ante el mínimo intento de usar estos aparatos que evitan que recibamos a Dios en la boca, como manda la ley de la Iglesia Católica. Bien es verdad, que en ocasiones, se permiten excepciones dispuestas por las distintas Conferencias episcopales, que regulan la recepción del Santo Sacramento; pero la norma universal de la Iglesia nos dice que se ha de comulgar directamente en la boca; y esto no ha cambiado. A mi modo de ver, dichas excepciones, aún permitidas, reducen la importancia, el decoro y la sacralidad del acto sublime de la Comunión y dan lugar a posibles usos y abusos, incluso sacrílegos, con este querido Sacramento. Incluso, aún no poniendo las cosas tan al extremo, podemos observar muchas veces, en las colas de comulgantes, al que se rasca el pelo u otras partes de su cuerpo, o al que estornuda y se tapa con su mano, la misma mano, no purificada, que después pondrá para recibir el Cuerpo del Señor. ¿No parece eso un gesto poco delicado para recibir al Rey del Universo? . Pdta. Sobre el mismo tema, por favor leed también el brillante post y los comentarios, que en su día hizo mi amigo Hispanicus de ?La Catapulta?, (Ver enlace).