Por Enrique Laméyer el 11-Nov-2007 | Escribe Javier Bragado en su crónica del Diario As que ?rodea al Real Madrid de Schuster un aire de anarquía en ataque y de endeblez en defensa que hacen de cada partido una incógnita?. No le falta razón. Sus partidos pueden acabar en goleada a favor, como frente al Valencia, o con derrota y ofreciendo una pobre imagen, como en Sevilla apenas una semana después.
Hoy, frente al Mallorca, le ha tocado ganar. Y lo ha hecho como tantas otras veces en la temporada pasada: remontando un resultado adverso y mostrándose endeble en defensa y fulminante en ataque. Sólo un detalle ha servido para distinguir a este Madrid del de Capello: Robinho. El brasileño, que en su tercera temporada en España está comenzando (por fin) a decidir partidos y a mostrarse tan incisivo como en su etapa en el Santos, ha decantado el encuentro con dos goles y una asistencia tras una jugada sensacional y ha derrotado prácticamente sólo a los baleares que, en un gran partido, han llegado incluso a ponerse 2-3 en el marcador.
Ayer sin Guti, sancionado, y con Sneijder ?de cuerpo presente pero de mente ausente?, fue futbolista de Sao Vicente quien acabó decantando para el lado madridista un encuentro emocionante para el aficionado neutral pero un sufrimiento para los seguidores de cualquiera de los dos equipos. Y es que una simple estadística refleja lo que fue el partido: el Real Madrid tiró cinco veces entre los tres palos y el Mallorca cuatro. Sólo un tiro a puerta de cada equipo no acabó en gol. Un derroche de efectividad por parte de ambos conjuntos y, lo que es más de agradecer para el espectador, un intento por parte de los dos de buscar el balón y no encerrarse atrás. Eso y que ayer Schuster no tuvo motivos para quejarse del árbitro, algo que no puede decir su rival.
Con apenas diez minutos disputados una buena combinación entre brasileños con taconazo de Robinho y centro templado de Marcelo era finalizada de cabeza por el primero. Y sólo dos minutos después Varela, tras un gran pase largo de Ibagaza y una cantada en bloque de la defensa blanca, ponía el empate en el marcador. Sólo tres minutos después, tras una serie de rechaces en la frontal, el balón le llegó a Sneijder que, en semifallo, mandó el balón hacia delante. El pase tocó primero en Raúl, luego en Ballesteros y llegó a Robinho que, en posición ilegal, marcó el 2-1. Pero no llegaría tranquilo el Madrid al descanso. A diez minutos del mismo, y tras varios minutos de dominio mallorquín, Varela (gran partido el del sevillano) se hizo con el balón miró a puerta, y desde fuera del área, lanzó un imparable derechazo que se coló por la escuadra de Casillas.
Ya en la reanudación el equipo de Gregorio Manzano (posiblemente uno de los entrenadores más infravalorados del fútbol español) continuó con su apuesta por el balón y, gracias a ella, llegó un nuevo gol visitante. Ésta vez fue Dani Güiza, internacional de nuevo cuño, quien aprovechó un fallo en cadena de la defensa local para, con un tiro ajustado, poner a los suyos en ventaja. Tuvo que ser de nuevo Robinho el que, con la ayuda de Raúl, volviera a poner tablas en el marcador. El brasileño dejó en evidencia a Héctor con una buena jugada individual y, desde la línea de fondo, centró para que el madrileño sólo tuviera que empujarla. Van Nistelrooy, tras un buen pase del capitán madridista, certificó la remontada ajustando el balón al poste izquierdo de Lux.
Y así, con 4-3, finalizó el partido. Schuster respirará tranquilo. Se mantiene líder, a cuatro puntos del Barcelona y, con unos números envidiables, le esperan dos semanas de tranquilidad. Por contra, el Mallorca de Manzano se fue sin puntos del Bernabéu pero, seguramente, con la convicción de que el de ayer es el camino a seguir para lograr algo importante este año.
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