Por ARCENDO el 31-Dec-1969 | . Las cuatro de la tarde. Final del mes de Julio. Madrid. ¡Fiebre en el asfalto y sopor en mi sofá! Hace tantísimo calor, que hasta la siesta se me resiste. . Muchos me dicen?. "Ponte aire acondicionado", y yo contesto? - Todos esos aires artificiales, me sientan FATAL
Otros me aconsejan.... "Enchufa el ventilador" y yo respondo... - Uff, con lo malo que es que te coja un mal aire?., ya me ha pasado alguna vez, y como poco una mala torticolis es lo que saco en claro? . Por estas fechas y a esas horas, solo me consuelan los métodos tradicionales, meter los pies en el barreño, el botijo y un buen abanico, que vaya de aquí para allá. Mientras tanto TODOS me dicen?. ?¡Pero macho, tú si que eres antiguo! . Me da lo mismo lo que piensen, me da lo mismo lo que digan, ande yo caliente (nunca mejor dicho) y ríase la gente?, porque sí no luego? ¿quien va a cuidar del medio ambiente, ese? y es que luego no llegamos a los requisitos de Kioto y acaba por cascarse definitivamente la dichosa capita de ozono? . Bueno si, he de reconocer, que también en verano, tengo otra sana costumbre: Los documentales que dan a esas horas por la tele y que, en ocasiones (solo en contadas ocasiones, lo prometo) tanto incitan al sueño reparador. Pues el otro día?, como no me dormía ni a tiros, tuve la oportunidad de ver un documental?. ¡Impresionante! . No sé, si este en cuestión, era de Discovery Channel, de la National Geographic o de la BBC; el caso es que desde el principio me cautivó, aunque al final, acabó por decepcionarme? ¡y mucho! Veréis, ... se trataba de un viaje maravilloso al interior del cuerpo humano. Tuve la oportunidad de introducirme, a través de una jeringa, en la kilométrica autopista venosa?, pude recalar en el peaje de los riñones, vi paisajes espectaculares en los pulmones, tuve la suerte de ver los acantilados cerebrales y estar en el laberinto intestinal. Todo era impresionante, venas, arterias, músculos, glándulas y hasta un corazón de infarto. Todo era genial y maravilloso, desde el sofisticado y elegantísimo hígado hasta los fabulosos rios de glóbulos rojos?. , ¡PERO?., nunca, en ningún momento, durante todo el documental!?., llegué a ver el mar?. De ahí, mi desencanto, ¡con la falta que me hacía!, en esa calurosa tarde de Julio? en Madrid. . * * * * *
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