Foto 0 en UN EXPERIMENTO PARA LA REFLEXIÓN.: pega esta imagen en tú pagina, Foro, Myspace o Ebay con este código...
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De vez en cuando me gusta ponerles a mis chavales buen cine. Es una labor que me tomo muy en serio. Para mí, el cine (según que cine) es arte y cultura, y como tal se puede decir, sin temor a ser tachado de pedante y cursi, que amo al cine, profundamente. Por eso, me tomo este cometido didáctico, casi como un deber, como una obligación que tengo de transmitir y compartir todo lo bueno que el cine, como la literatura, la pintura o la música, me han dado. Antes de esas esporádicas sesiones familiares de cine, ni que decir tiene que busco y rebusco en mi videoteca entre aquellas películas que, además de tener algún valor, ya sea moral o artístico, sé que les van a entretener, aquellas que les van a dejar con las ganas de ver más cine. Creo que poco a poco, lo voy consiguiendo, que están empezando a querer y apreciar las buenas historias, con buenos sentimientos y bien contadas, es decir se están empezando a enamorar del buen cine. . Por estas veladas familiares ya han pasado muchos de los más grandes, Robin Hood, Que bello es vivir, El mago de Oz, Siete novias para siete hermanos, Cyrano, Vive como quieras, Raíces profundas, Bailando bajo la lluvia, Con faldas y a lo loco?casi todas las de Chaplín o Buster Keaton y por supuesto mucho Disney. En la última de estas quedadas de cine, le tocó el turno, nada menos que a los Hermanos Marx, y a su impresionante ?Una noche en la Opera?, ¡Les encantó!, y quieren más? ¡lo sabía! Por muchos años que pasen yo me sigo riendo a mandíbula batiente y ya veis, a los nuevos espectadores?.les fascina. ¡Son únicos, geniales, épicos! . Bueno?pues, a pesar de tan larga y necesaria introducción, os diré, a pesar de las apariencias que?este post, no va de cine; pero si fue el motivo de mi reflexión posterior. . ¿Os acordáis del argumento de ?Una noche en la Opera?, La historia es bastante simple, Ricardo Baroni es un cantante de ópera de gran talento, pero como no es conocido está relegado al coro de la Ópera de Milán. Él está enamorado de Rosa cantante de la misma compañía, y con prometedor futuro. Rosa le corresponde, para desagrado de Rodolfo Lasparri, el engreído y antipático tenor estrella. Entremedias aparece el extravagante sentido para los negocios de Groucho, Otis B. Driftwood, que hace embarcar hacia Nueva York a las grandes estrellas de la Ópera de Milán, con Harpo, Chico y Baroni?como polizones. ¿Os acordaís del camarote?. Al llegar a Nueva York, convierten la noche del estreno de la opera en una maravillosa locura que el mundo nunca podrá olvidar. . Bien pues entre risa y risa, por los diálogos del bigotudo o las locuras del mudito, a mi hijo pequeño se le ocurrió una pregunta de esas que solo se les ocurren a los niños. ?Papá?¿por qué el jefe de la Opera le ha dicho al cantante, que es muy bueno, que lo hace muy bien, pero que no le lleva a Nueva York, porque no es famoso?....? El niño, él solito se dio la respuesta: ?Claro, al no ser famoso, no les hace ganar dinero, ¡esperaran a que lo sea!?. Es un poco triste, pero curiosa, la auto contestación de mi chaval. Pero?es producto de lo que el mundo les hace pensar; las pobres criaturas, no se dan cuenta de que esto es la pescadilla que se muerde la cola. Luego, pacientemente, hay que desintoxicarles y decirles que esto es así ahora, pero no debiera serlo. Que lo justo sería, que si vales, te lo valoren. Que aprecien tu trabajo bien hecho, desde el principio, sin esperar lo que luego puedes aportar a terceros económicamente. ¡Que se distinga el arte por el arte, no por los réditos que pueda dar!. Pero esto es? muy difícil. El mundo está así ahora y es labor de almogávares poderlo cambiar. . Os voy a poner un ejemplo actual muy gráfico. El vídeo que os voy a poner a continuación de estas líneas, muestra al joven violinista Joshua Bell, en un curioso experimento en el metro de Washington.
. Antes de nada deciros, para el que no lo sepa que Bell, es un consagrado violinista, un virtuoso que ha tocado en los mejores sitios.
. El experimento en cuestión, consistía en que Bell, a modo de músico callejero, se puso a tocar en los vestíbulos del metro, para ver la reacción de la gente, nada menos que durante 43 minutos y con la inestimable ayuda de su violín Stradivarius, valorado en un fortunón de dólares. El resultado fue? sorprendentemente patético. la gente ni se paraba a escuchar, tan solo recaudó por lástima apenas unos pocos centavos.
. ¿Qué nos pasa?, ¿Estamos locos o que?. Este hombre en el metro?y gratis, no recauda ni para comer, a la vuelta de la esquina en un teatro o un auditorio, la gente paga dinerales por verle? La gente no valoramos el arte, y con esa cerrazón de cabeza que tenemos se asume que al ser gratis es malo. Sinceramente, creo que ese es un problema al que tenemos que enfrentarnos seriamente. ¿Es bueno Ramoncín porque sus discos cuestan dinero?....
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EXPERIMENTO DE BELL
Ahora en su salsa:
Avemaría de Shubert por Joshua Bell
Y por último un maravilloso Nocturno de Chopin, dedicado a mi amiga la Reina de la Noche