. Casi a la orillita del mes de Julio, precisamente en el último domingo del mes en curso?, este año hemos celebrado la fiesta del CORPUS CHRISTI. En algunas Comunidades autónomas españolas ?no sé si en todas-, el jueves anterior fue festivo, no laborable; pero ahora ya?, es solo una mera fiesta ?administrativa?; para la Iglesia no es día de precepto. Atrás queda aquel famoso y precioso refrán que decía: ?Tres jueves hay en el año, que relucen más que el sol?: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión? Sin embargo hoy, las fiestas ?de guardar? ya son dominicales, los tres jueves? han quedado en nada. De los tres, solo queda el primero, el segundo en Sevilla, Toledo y Granada, y el tercero prácticamente?. desaparecido. . Sin embargo, aunque pueda parecerlo, mi post de hoy, no es para reivindicar una absurda ?vuelta? a los jueves?, no estoy tan nostálgico. Lo importante es que se celebren y eso, afortunadamente, no ha dejado de hacerse. Las celebraciones, sea en domingo o en jueves, no se han perdido y han de celebrarse con el máximo de cariño y la mejor devoción?, porque siguen siendo acontecimientos mucho más brillantes que ese sol que ahora mismo nos está achicharrando?. ¡uff que calor!! . En esta ocasión, tras sorbito de agua fresca, quiero ir por otros derroteros. Me gustaría COMPARTIR (que para eso está el blog) mis pensamientos, mis meditaciones, lo que me inspira o me sugiere esa fiesta del CORPUS?, que acabamos de vivir. . La Iglesia nos propone una fiesta singular, de la que creo, pocos? conocen sus orígenes. Al parecer la raíz de esta celebración, data del siglo XIII. Fue Urbano IV, el que proclamó la fiesta del ?Cuerpo de Cristo-, motivado por un asombroso acontecimiento ocurrido en 1263, en la localidad italiana de Bolsena. El sacerdote Pedro de Praga celebraba la Santa Misa, entonces... al romper la hostia consagrada, empezó a brotar sangre de la misma. Tanta fue la hemorragia que manaba de la Sagrada Forma que hasta el corporal del celebrante quedó totalmente impregnado de sangre. La noticia corrió como la pólvora. Una vez inspeccionado dicho lienzo por el mismo Papa, se instituyó inmediatamente la fiesta litúrgica. Ese fue el impulso y el inicio del día del CORPUS CHRISTI. Y?. se celebraba en Jueves, porque siempre quiso ser una prolongación del Jueves Santo, día de la institución del Sacramento. Bajo esas premisas se entiende que el fin de dicha fiesta sea principalmente tributar culto público y solemne de adoración, de amor y gratitud a Nuestro Señor Jesús, real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Esa es la historia, lo que sabemos y también lo que nos motiva, sí?, pero, como os he comentado antes?, quisiera compartir también, mis pensamientos personales. . Este año, durante esa Misa de Corpus, mi mente discurría por la senda de la exigencia personal. Me vinieron a la memoria, todos mis rezos. Las muchas ocasiones en las que paso cerca de una Iglesia y paso a visitar el Sagrario. Las distintas oportunidades que tengo de rezar ?vocalmente-, de pensamiento e incluso de mortificación, a lo largo del día?. Y lo hago. Pero ahí vienen las preguntas: ¿Estoy rezando bien?, ¿Mi oración es verdadera? . No basta rezar?, no basta adorar, no basta CREER. ?La fe sin obras es fe muerta?. ¿Qué me dice a mí, hoy, aquí y ahora, la fiesta del CORPUS? . La fiesta del CORPUS, a mí, me evoca también a ese CUERPO, que formamos como Iglesia que somos. Hemos de ser templos del Espíritu Santo e imagen constante del CUERPO cuya cabeza es CRISTO.
Pienso (creo que no estoy cayendo en incorrección teológica alguna) que de algún modo, cuando estamos en gracia, nosotros también, somos CORPUS CHRISTI. Y esto nos dignifica, nos glorifica pero? NOS EXIGE, mucho. . ?Obras son amores??, ¡Actuar!, No se trata ya de ser solo meros reflejos de aquello que decimos creer, se trata de HACER VISIBLE EL VERDADERO CUERPO DE CRISTO, AL VERDADERO CRISTO, a través de nosotros, a través de nuestras conductas. ¡Que en cada gesto, que en cada palabra, que en cada sonrisa, que en cada mano tendida, que en cada mirada?. Se le vea a ÉL.
Se trata de Ser ?otros Cristos?, ?el mismo Cristo?.
Se trata de ser hoy y ahora el MISMO -Cuerpo de Cristo- en medio del mundo; creo, que eso es lo estamos llamados a ser. Pienso que precisamente ese es el meollo de nuestra fé, el principio de toda santidad, lo que nos exige... esta fiesta y toda nuestra religión: -Que, por AMOR, me anule yo, y que SOLO se le vea a Él- Desaparecer?, en y por ÉL . Así que ya veis, todas esas profundidades me suscita esa hermosa fiesta que acabamos de celebrar. Ahora después de compartirlas?, me despido con mucho cariño y con el abanico a toda pastilla. Marchad con DIOS, siempre a cobijo de una buena sombrita. . * * * * *
Leído 1 veces

|