Por ARCENDO el 31-Dec-1969 |
Queridos amigos, en primer lugar quiero agradecer las palabras y todas vuestras oraciones por mis intenciones.
Ayer, a pesar de la lógica tristeza, fue un día para la esperanza. Confío en DIOS y espero en su inmensa misericordia. Mi tía, mi querida tía, junto a mis padres y tantos otros que tanto bien nos hicieron en vida, allá nos esperan y desde ahí, interceden por nosotros. Lo sé.
De algún modo, por eso mismo, nuestro compromiso es mayor, -¡nos esperan!-, y no podemos faltar a esa cita. Debemos hacer todo lo necesario para hacer en nuestra vida lo necesario, para llegar, bien presentables y cuanto antes (a ser posible sin pasar por la antesala del purgatorio) a esa cita ineludible; es decir, la de ayer, para mí, es una llamada más, a la santidad personal. Por eso, insisto, a pesar de la tristeza, no siento esta muerte, como una pérdida irreparable, como vulgarmente se dice, sino como una ganancia para auto-repararme, para corregirme, para estimularme; porque tarde o temprano, cuando DIOS lo disponga, sé que ?los míos? me esperan y yo no quiero faltar a esa reunión. Así me lo he tomado y así os lo transmito.
Así que, desde la tristeza, la alegría asoma?, mi tía ya está en el cielo, y además? pronto será navidad, pues entonemos juntos el ¡ALELUYA!, porque TODOS tenemos muchos motivos para ser felices..., ahora y para SIEMPRE. . .....
Gracias muy especiales, a GRAN VISIGODA, MILITOS, RAMÓN, OCEÁNIDA, MARÍA DEL RAYO, MENTO, ANGELO, MOMENTOS, MONBLOG, MARÍA JESÚS, RAFAEL y MARTÍN, Y A TODOS los que aún sin comentar, habéis rezado también por mi tía. Os llevo a todos en mi corazón.
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