Por pocote el 26-Feb-2009 | Los diferentes estudios realizados expresan que los publicistas y asesores de Arena han afrontado serias dificultades para proyectar las reales capacidades intelectuales del candidato presidencial, el fracasado Rodrigo Ávila, y por ello han acudido a "fabricar" una imagen y un perfil psicológico distinto, apelando a la idiosincrasia de los salvadoreños de "comprar" o votar por el temor más que por la esperanza y decantarse por las regalías y las promesas de "una mejor vida" aunque estas nunca se concreten como ha ocurrido en los veinte años de sucesivos gobiernos areneros.
Se ha producido el típico caso señalado por Aristóteles: "?presentar al iracundo y al furioso como francos; y al arrogante, como de gran altura y distinción". Los responsables de la campaña de Arena saben que su candidato no es el mejor, al menos en comparación con el joven y carismático Mauricio Funes, plenamente aceptado, respaldado y querido por la población; sin embargo, al desvirtuarse y señalarse las enormes carencias de Ávila, ellos han sabido sacar provecho de esos defectos, al presentarlo como "una persona humilde, hogareño y capaz de hacer cosas en favor de la gente". Nada de prestarse a debates, encuentros en foros con su rival o someterlo a un interrogatorio de los periodistas donde se le cuestione con preguntas difíciles de responder.
Un debate público fácilmente les "botaría" la imagen que han construido y hacerla burda y ficticia, es decir la realidad ya conocida. Por ello les resulta más efectivo ofrecer un producto elaborado por la propaganda y la publicidad y esperar que sea comprado a nivel psicológico por la gente. Al mismo tiempo, desarrollan una permanente campaña sucia y negra en contra de su rival, enfocándola en el último tramo contra el candidato a la vicepresidencia, Salvador Sánchez Cerén, recordando su "pasado" como comandante guerrillero, pregonando calumnias y difamaciones de la más baja calaña. Las campañas electorales se distinguen por su periodo relativamente corto y a ello apelan los publicistas y asesores de Arena: el mensaje quedará grabado en los ciudadanos y podría tener efecto a la hora que estos emitan su voto.
Con todo, tienen en su contra varios puntos que difícilmente pueden ser superados: el desgaste de veinte años de gobiernos que han sido catalogados como un fracaso en temas sensibles como la economía, el empleo y la inseguridad ciudadana. El FMLN también en el último tramo de la campaña electoral ha sabido manejar muy bien estos temas y los testimonios de personas humildes que son las más afectadas por los regímenes areneros son contundentes; asimismo, han intensificado su trabajo territorial, las visitas casa por casa, los encuentros con líderes políticos locales y sus alianzas con sectores claves de la economía nacional. Es sabido que el pueblo necesita ver al líder, tocarlo, sentirlo cerca. Los expertos explican que los medios de comunicación masivos multiplican los mensajes, pero siguen siendo considerados como instrumentos alejados, no confiables, capaces de "hacer trampa" o dar principio o razón al fraude como lo hace el diario de hoy con las encuestas amañadas donde ya "aparece" medio punto arriba el candidato tricolor.
En este país, como en varios de América Latina, los medios de publicidad (reitero, están agrupados o pertenecen a la Asociación de Medios Publicitarios Salvadoreños AMPS, se deduce por lo tanto más cercanía con la tarifa publicitaria que con el servicio informativo a la población) son todavía un injerto que tiene como consecuencia que sus mensajes no obtengan la credibilidad de la comunicación personal. De esta manera, el rumor es una de las formas de comunicación y persuasión más poderosas de esta sociedad. El diario de hoy, por ejemplo, ha perdido toda credibilidad (si es que alguna vez la tuvo) por su permanente manipulación de las noticias, por los ataques arteros y gratuitos en contra de todas aquellas personas, políticos o profesionales opositores al gobierno y a la forma de pensar de su director. Es parcial en sus informaciones y comentarios porque nunca presenta las dos caras de la moneda ni permite respuesta alguna cuando una persona o una institución a sido calumniada o vejada en su dignidad por el medio. El presidente Hugo Chávez, de Venezuela es permanentemente maltratado, calificado de "comunista", de "dictador" y gobernante "autoritario"; cuando la realidad expresa que en dos ocasiones ha sido democráticamente electo por el voto popular; en diez años se han realizado 15 elecciones y cada vez más se brinda mayor participación en las decisiones públicas a la población por medio de los Consejos Comunales. Venezuela cuenta con el mayor crecimiento económico anual en América Latina, tiene el salario mínimo más alto para sus trabajadores (arriba de los $400.00), servicio de salud y educación gratuitos para su población, índices mínimos de desempleo, de mortalidad infantil y materno-infantil; mayor cobertura en salud, servicios de agua potable y energía eléctrica prácticamente para toda la población, programa de viviendas populares (anualmente se entregan 20 mil casas a familias de escasos ingresos), mercados populares para que la gente tenga acceso a productos alimenticios básicos a precios cómodos y mucho más. ¿Alguna vez el diario de hoy ha informado de esta hermosa realidad?
Si los asesores y patrocinadores de Arena estuvieran seguros de su victoria en las elecciones del próximo 15 de marzo, no acudirían a la campaña sucia, a las difamaciones, a las mentiras y a presentar encuestas amañadas, como hace el diario de hoy y diario El Mundo. Se trata de atemorizar a la población, "de venderle" la idea que en este país los únicos capaces de gobernar "somos los de Arena", los que "amamos y defendemos las libertades", los que "luchamos por nuestros hijos y nuestros valores". Muchos evangélicos, por ejemplo, piensan que si el FMLN llega al gobierno "les quemarán las biblias" o "se cerrarán las iglesias"; los más pobres piensan que "les quitarán sus chozas", a "sus hijos" o que "se convertirán en jabones a los ancianos". El rumor y la calumnia son armas peligrosas. Los expertos señalan que el rumor es uno de los fenómenos que reflejan mejor la legitimación deficiente de un sistema político. Es un síntoma claro de inconformidad, ante una estructura enajenada en la que lo público y lo privado son dos esferas diferentes. El "se dice", "se comenta" o "fuentes generalmente bien informadas", utilizados por el diario de hoy, son parte de esta maquinaria de propaganda y desinformación de los publicistas.
Si el partido Arena compitiera en buena lid, participara en debates y se sometiera legalmente al examen popular, hace mucho tiempo que estuviera fuera del poder; pero esto sería pedirle a la oligarquía, a los burgueses, a los mercenarios de la palabra, a las marionetas y a los serviles de la política, que renunciaran a sus privilegios, a vivir del erario público, a la corrupción, al contrabando y a las licitaciones amañadas. Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, la alternancia política será muy difícil o cuesta arriba encontrarla o hacerla posible en El Salvador. En primer lugar, son demasiados los intereses económicos, políticos y sociales los que están en juego; en segundo lugar, falta mucha educación y conciencia de cambio en la población, aletargada, sumisa y fatalmente engañada por largos años de bombardeo religioso (¿cuál es el opio de los pueblos?), psicológico y propagandístico.
El FMLN ha puesto su parte, ha respondido a las peticiones mayoritarias de llevar como candidato a una persona surgida de la sociedad civil, ha diseñado un programa de gobierno plural y realista, nada de confiscaciones, atentados contra la empresa privada (¿desde cuándo se ha convertido en intocable o árbitro de las decisiones populares?), cambios de sistema económico a pesar de la total inequidad del mismo, puesto que se privilegia la mercancía sobre el ser humano y no existe una distribución igualitaria de los ingresos o restricciones en las libertades básicas de la persona humana. En tal sentido, correspondería a las mayorías poblacionales producir el cambio, sacar a Arena del gobierno (exactamente como pidió en su momento el tránsfuga de Arturo Zablah) y llevar al poder a la izquierda. ¿Se producirá tal cambio? ¿Llegará la esperanza a triunfar sobre el miedo y el terror?
La decisión deberán tomarla los salvadoreños a la hora de emitir el voto: o más continuismo, inseguridad ciudadana, alto costo de la vida, corrupción, contrabando, evasión fiscal, cada vez más pobres y más ricos; o probar con un gobierno distinto, con un programa económico y político donde se favorece la equidad y se anuncia un combate contra la pobreza y una aplicación de las leyes igual para todos. Con un Mauricio Funes, dispuesto a servirle a los más humildes de este país. No hay vuelta de hoja: o Arena a favor de los más ricos de este país, favoreciendo a los corruptos; o el FMLN con un plan realista y cercano a las necesidades más sentidas de la población.
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